Fiestas mayores de chocolatadas, carreras de sacos y visita a los asilos para alegrar la jornada a los mayores. El empuje colectivo de las asociaciones que llegaba donde, muchas veces, el esfuerzo individual no alcanzaba. Esteve Camps, el pregonero de esta edición de las fiestas de Gràcia, trazó un recorrido sentimental por su infancia y juventud, siempre ligada a la exvilla, y apeló a los valores que caracterizaron la convivencia en el barrio en aquella época (nació en 1947). Si la presente crisis, cumplido ya su cuarto aniversario, ha sido comparada con los estragos de una contienda bélica, el sutil hilo que Camps cosió entre la posguerra de la guerra civil y el presente no parece ni mucho menos casual.
Esteve Camps inaugura con su pregón las fiestas de Gràcia.
La plaza de la Vila de Gràcia, abarrotada de gente mientras Esteve Camps leía su pregón, anoche. ÁLVARO MONGE
Información publicada en la página 304 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 15 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El pregón, además, supone también un cambio en el paisaje. Un alejamiento de los cánones cercanos al PSC y una entrada de lleno en el mundo ético y estético de CiU. Si bien es cierto que la elección del Camps corrió a cargo de la Fundació Festa Major de Gràcia, tampoco debe de ser casual que el primer pregonero de la etapa CiU (la del año pasado se celebró a las seis semanas de la toma de posesión de Xavier Trias) sea nada menos que el sucesor de Joan Rigol al frente de la junta constructora de la Sagrada Família.
¿Y cuáles son esos valores que reclamó Camps para la Gràcia del presente? Ante todo la solidaridad, la ayuda a los desfavorecidos . También la personalidad propia de Gràcia (aunque de eso el barrio va sobrado, según presumen siempre sus habitantes) cimentado en una extensa base asociativa.
Por el texto que leyó Camps en la abarrotada plaza de la Vila desfilaron los nombres de los Lluïsos, el Centre Moral, el Cercle Catòlic, el Orfeó Gracienc, el Aplec de Sardanes, la romería de Sant Medir y el Centre Moral Instructiu de Gràcia. Es decir, lo que coloquialmente se llama la Gràcia de siempre, la de toda la vida. La del taller y la mercería. La que remite a un barrio de clase media y popular catalana en pleno centro de Barcelona. La Arcadia convergente. Es decir, el barrio que fue antes de convertirse en la primera zona trendy de la ciudad. Antes del Born, del Raval, del Gaixample y del litoral ganado al mar. Antes de que los socialistas se hicieran con la alcaldía. En la plaza no faltaron los clásicos abucheos al concejal del distrito de turno, ahora la convergente Maite Fandos.
DISPOSITIVO DE SEGURIDAD / En paralelo, y como el presente es tozudo y en los años 50 no había lateros (de hecho, no había ni latas), el ayuntamiento y la Conselleria d'Interior pusieron ayer nuevamente en marcha las patrullas mixtas con agentes de la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra. El objetivo es estrechar más el cerco sobre los lateros, algo ya alcanzado el año pasado, aunque el precio fue topar con un vendedor ambulante en cada esquina del resto de la ciudad. Y es que una lata comprada ilícitamente es una consumición que no recaudan las barras montadas por las calles para pagarse los adornos.