Cae un sol de justicia de principios de agosto, pero el jardín tiene las suficientes áreas de sol y sombra para elegir, así que unos y otros se acomodan con la tranquilidad con que lo harían en la terraza de su casa, o en la playa. Algunos van en bañador, otros hacen la siesta, otros comen de una cazuela, otros juegan a distintos deportes, con mesas, manteles y toallas desplegadas por los cuatro costados. Una estampa cien por cien estival. Solo que ni es su hogar ni están en EL litoral, sino en el parque del Port Olímpic a un paso de pisos de vecinos. Algunos, cansados de esa estampa de fin de semana, han denunciado la situación al ayuntamiento.
Pícnic dominguero de uno de los grupos de usuarios del parque del Port Olímpic, el pasado domingo. JOSEP GARCIA
Información publicada en la página 310 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 07 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
De nuevo surgen los roces por el límite de los usos del espacio público. Si son para todos... ¿se puede improvisar un pícnic dominical? Los unos creen que sí y los otros están que trinan.
El pasado domingo se concentraban varias decenas de inmigrantes, ávidos de espacios de recreo donde pasar el tiempo libre. La mayoría eran latinoamericanos, pero también hay filipinos y muchas veces gitanos. El plan es sencillo, comer, divertirse, pasar el día fuera de sus pequeños pisos. Para ello no se escatiman recursos y se monta el ranchito en pleno césped: mesas de cámping, sillas, alguna tumbona, decenas de bolsas y capazos provistos de comida y bebida.
Aseguran que es la única fórmula asequible al bolsillo para poder esplayarse en verano. No es su única ubicación, otros parques del litoral hasta el Poblenou también son punto de encuentro.
Sitio inapropiado
El problema llega con la convivencia de usos -y de gustos-. Josep Dalmau, vicepresidente de la asociación de vecinos de la Vila Olímpica, asegura no estar en contra de ningún colectivo específico, ni de sus costumbres, pero se han visto obligados a denunciar reiteradamente la situación por una cuestión de abuso de usos y de higiene. «Hay otros sitios en la ciudad preparados para hacer un pícnic, pero este jardín no está pensado para esto, cuando ellos se van han de poder ser compatibles otros usos», explica. A las seis de la tarde del domingo, los restos de vasos de plástico, bolsas y botellas dispersas complicaban cualquier otra actividad.
Dalmau apunta que el parque del Port Olímpic «no es un cámping, sino un jardín» y además lugar de paso frecuentado, entre la calle de Salvador Espriu y la playa, así que su «aspecto de dejadez» preocupa al vecindario. «Se trata simplemente de que nadie puede apropiarse de un espacio público, y aquí sucede», en concreto los sábados y domingos. El ayuntamiento toma medidas de control cuando hay quejas, pero la situación se relaja al poco tiempo, cuenta el representante vecinal.
En el mismo barrio, los residentes también han denunciado la degradación de la plaza de los Campions, donde también se convocan algunos grupos y hasta hacen fogatas, con el consiguiente deterioro de las placas a deportistas.
La lista alcanza a otras zonas. Montjuïc también es escenario de pícnics urbanos (en zonas no habilitadas al respecto). Y hasta en la zona alta, en el generoso parque situado entre Ganduxer, Borí i Fontestà y Santa Fe de Nou Mèxic, se montan meriendas. Solo que infantiles y a cargo de familias pudientes de la zona.