Serán 12 de 12, un pleno. Que toda la creciente flota de MSC Cruceros tenga escalas en Barcelona, hasta sumar un centenar al año ella sola, indica la importancia estratética de la ciudad para esta compañía italiana que suma 1,4 millones de cruceristas en el mundo, 90.000 de los cuales son clientes españoles. El 12º, posiblemente el mejor de sus barcos, el MSC Divina, para 4.345 pasajeros, se estrenó ayer en Marsella (Francia) a lo grande, con la confianza de que ni la crisis evitará que el sector deje de crecer en Europa, donde ya cuenta con siete millones de adictos. Pero una sombra amenaza que este desarrollo siga beneficiando a Barcelona: la tasa turística. La naviera advierte de que este impuesto catalán que se empezará a aplicar en noviembre en hoteles, apartamentos y cruceros puede afectar al volumen de buques y escalas en la capital catalana. «Un hotel es un alojamiento fijo, pero un crucero puede cambiar de puertos», apunta a este diario Emiliano González, director general de la compañía en España.
Información publicada en la página 43 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 27 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
No es la primera naviera que lanza esta alerta, suscrita por otros gigantes del sector como Royal Caribbean. Pero el riesgo suena especialmente preocupante cuando se expone, como ayer, que el sector tiene unos planes de expansión tremendos (alcanzar los 25 millones de cruceristas en el mundo en el 2015) y que los puertos del planeta se afanan por conquistar el máximo número de rentables escalas.
Agravio comparativo
La reflexión de González es categórica: «No se entiende que los barcos, solo porque su volumen de clientes esté controlado -al contrario de los que llegan en otro transporte a la ciudad-, tengan que pagar 2,5 euros por pasajero sin hacer noche en Barcelona, por pasar unas horas». La tasa resulta lógica en alojamientos fijos (hoteles), como ya sucede en muchas ciudades, pero en barcos solo tiene un par de pésimos precedentes (en Alaska, con resultados desastrosos, y en Finlandia). Si un buque ha de abonar 10.000 euros por llegar con un barco de 4.000 personas, podría optar por variar su ruta.
MSC, con 10 barcos con escalas en la capital catalana y dos -tan grandes como el nuevo- que inician rutas cada semana en el puerto, es un cliente importante para la ciudad. El Divina, que ayer se estrenó, empezará su singladura estival en el mar Adriático y llegará a Barcelona en noviembre, donde iniciará salidas a Marruecos, Portugal e Italia.
¿Qué lo distingue de sus dos hermanos de serie? En la carrera por buscar el más difícil todavía, la empresa ha tratado de ejecutar su «nave más bella», en palabras de su consejero delegado, Pierfrancesco Vago. La decoración es más contemporánea y elegante. Pero además, la naviera mejora su nivel gastronómico, crea una relajante piscina infinita que parece acabar al final de la popa; ha ideado una suite especial Sofía Loren en la zona Yatch Club (área exclusiva de servicios), con sus mejores fotos, y que ayer ocupó la mítica actriz y madrina del buque; tiene nueva Piazza del Doge que recrea el estilo veneciano, la discoteca se inspira en la Dolce Vita e incorpora en un extremo un restaurante con suplemento para los que buscan intimidad; ha inventado la hamburguesa MSC de estilo mediterráneo para su hamburguesería, ha mejorado el espacio de juegos para los más pequeños, hay simulador de F-1, cine 4D, un espá balinés con tratamientos nuevos en alta mar, pantallas en los aparatos de gimnasio que permiten tuitear...
Todo ello en un barco de 140.000 toneladas que ha costado 550 millones de euros y está lleno de detalles y usos que escapan a una presentación mundial de solo 36 horas y sin moverse del puerto de Marsella, que acogió anoche un estreno tan sonado como el que MSC llevó a Barcelona hace tres años.