La Pedrera no quiere irse a dormir. El edificio de Gaudí desea vivir la noche y por eso se reinventa con una nueva oferta que busca ser exclusiva y mágica, unas visitas guiadas para descubrir sus rincones y sus secretos cuando el sol se esconde y la oscuridad y el silencio transforma sus figuras y sus perfiles. Después de dos meses de rodaje con pequeños grupos de turistas, esta propuesta cultural se ha presentado en sociedad con el objetivo de atraer al público catalán y barcelonés brindándole nuevos atractivos.
Audiovisual musical proyectado sobre uno de los 'guerreros' que coronan el edificio de Gaudí. JOAN PUIG
Audiovisual musical proyectado sobre uno de los 'guerreros' que coronan el edificio de Gaudí. JOAN PUIG
Información publicada en la página 49 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 13 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Bienvenidos a la Casa Milà, bienvenidos a la Pedrera». Así recibe Oriol -uno de los narradores de la ruta- a los visitantes. «Primero pasearemos por los patios -explica-, subiremos a un piso de la cuarta planta, iremos a las golfas y finalmente al terrado para descubrir los secretos de la casa y de sus habitantes». No hay lugares nuevos en el itinerario, pero sí una manera inédita de verlos. Sin hordas de turistas por sus escaleras y sus pasillos, con una luz diferente que parece dar vida a sus formas onduladas y con varios recursos audiovisuales.
El primero, en el suelo del patio de la calle de Provença, acompaña la introducción del narrador. Por encima se halla la escalinata que conducía en exclusiva al entresuelo -donde hace ahora un siglo se instaló a vivir la familia propietaria, los Milà- y una recreación visual muy imaginativa que muestra retazos de la vida de los porteros. El itinerario sigue en la cuarta planta con otra simulación -esta vez de una familia burguesa y sus reuniones para tomar el té- y con un recorrido por el piso histórico, que conserva todos los elementos originales de hace un siglo, desde la distribución al pavimento, decoración y mobiliario.
La ruta continúa en las golfas. Ese vientre de la ballena que ahora alberga la exposición permanente era, hace 100 años, la zona de servicios, como revela la proyección en la que aparece una minyona lavando la ropa de la familia. La última parada es el terrado, desde donde se contempla la ciudad iluminada y un audiovisual musical proyectado sobre una de las chimeneas que coronan el edificio, conocidas como los guerreros. La noche finaliza con una copa de cava y cuesta 30 euros. Entradas en www.lapedrera.com, reservaslapedrera@oscatalunyacaixa.com y 93.484.51.64.