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El urbanismo posolímpico | ENTREVISTA CON LOS ARQUITECTOS Y URBANISTAS

 Tras 20 años de los grandes cambios urbanísticos, promovidos por los Juegos Olímpicos de Barcelona-92, como la aplaudida metamorfosis del frente marítimo con su apertura al mar, la capital catalana opta por un nuevo modelo de metrópolis más americano en un momento de gran auge turístico. En el siglo XXI, el futuro de la plaza de las Glòries todavía está por resolver, mientras el 'skyline' ha cambiado con la torre Agbar, y las dos operaciones estratégicas que prolongan el litoral. Una privada, Diagonal Mar, que rompe totalmente con la imagen de plazas y calles para pasear, y la otra, el Fòrum inicialmente pública pero desarrollada y gestionada mediante iniciativas privadas. Estos cambios y esta nueva política suscitan encendidos debates entre los expertos en urbanismo.

Oriol Bohigas: «El tema urbanístico más trascendente en BCN son las áreas metropolitanas»

Daniel Mòdol: «Me cuesta creer en el Fòrum y en Diagonal Mar, les falta humanidad»

Lunes, 23 de julio del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
CRISTINA SAVALL / Barcelona

Oriol Bohigas es el estratega de la Barcelona olímpica. Es político, agitador cultural, hombre progresista, exconcejal de urbanismo y autor del edificio Disseny Hub Barcelona, que emerge en la plaza de las Glòries. Daniel Mòdol es el urbanista que más conoce las Glòries. Hace ocho años le encargaron el estudio de ordenación de la plaza, proyecto al que renunció por la falta de comunicación con el ayuntamiento convergente. También es el artífice de la planificación urbana del Nus de la Trinitat y de la Meridiana Sur. Y autor del edificio Casa de la Cultura de Lloret de Mar, situado en la plaza de Pere Torrent, diseñada por el estudio de Bohigas hace 30 años. Dos generaciones de arquitectos analizan para EL PERIÓDICO los cambios urbanísticos acontecidos después de 1992.

Entrevista a los arquitectos Oriol Bohigas y Daniel Mòdol en El Periódico MARIESA GONZÁLEZ

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LA SAGRADA FAMÍLIA 3 Optan por repensar su construcción.
EL FÒRUM 3 Bohigas defiende la idea pero no el resultado.
LAS GLÒRIES 3 Coinciden en abandonar el plan Cerdà por ineficaz.
LAS ARENAS 3 Para ambos es uno de los errores de la nueva BCN.
Bohigas (izquierda) y Mòdol, en el cara a cara sobre urbanismo local.

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Información publicada en la página 32 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 23 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

-¿Hacia dónde va Barcelona?

Oriol Bohigas -Se dirige a una reconsideración de la ciudad compacta y continua para ir hacia la ciudad de origen americano, más colonial, con una arquitectura abierta. Barcelona no va a crecer mucho más, solamente en las áreas metropolitanas, que es el tema urbanístico más trascendente. Estas áreas son feas y desordenadas, no facilitan el progreso. Se crean suburbios, periferias horribles en cuanto a calidad urbana. Es hora de reordenarlas.

Daniel Mòdol -La metropolización de Barcelona está más allá de sus límites. La cuestión es si ahora es lo más urgente por resolver. Es el momento de avanzar hacia la socialización, hacia un urbanismo más práctico y más local.

-¿Por qué suscita tanta controversia la plaza de las Glòries?

O. B. -La plaza es uno de los errores del plan Cerdà. Hizo un disparate morfológico y funcional al cruzar las tres grandes avenidas de Barcelona (Gran Via, Diagonal y Meridiana) en un mismo nudo. Si sigue así, nunca podrá ser un centro representativo de la ciudad, solo un lugar de circulación muy apretada. El tráfico debe desviarse.

D. M. -Deberíamos abandonar ya el referente de Cerdà. Tiene centralidad geográfica pero nunca ha sido efectiva, eso lo arrastramos desde hace años. La dificultad para poner el lazo a las Glòries es que está ubicada en una parte de la ciudad con unos condicionantes muy fuertes, como la intersección de los tres ejes y, sobre todo, la masiva presencia de las infraestructuras en el subsuelo. Glòries no es un proyecto concreto sino una estrategia que se pactó en el 2007 con consenso político y social. El acuerdo reconoce la singularidad del sitio.

-¿Qué proyectos no deberían haber tirado adelante?

D. M. -Me cuesta creer en el Fòrum y en Diagonal Mar. Les falta humanidad. La ciudad no ha sido capaz de apropiarse de estos espacios.

O. B. -Diagonal Mar es espantoso, es la pérdida del concepto de ciudad con calles y plazas. Suerte que hay espacios bien diseñados por Enric Miralles con el detalle de la estética del jardín y del paisaje. El Fòrum tiene un principio teórico admirable, pero el resultado no es bueno. Barcelona durante siglos ha enviado la basura a los municipios cercanos, como L'Hospitalet, El Prat y El Besós. Todo lo sucio y maloliente se amontona fuera de la gran ciudad. La idea del Fòrum era terminar con eso.

-A pesar de la crisis, el estudio Epson 20/20, realizado a 500 arquitectos europeos, revela optimismo respecto al crecimiento del mercado.

O. B. -En Barcelona, muchos arquitectos se han ido al extranjero, sobre todo a China y a Brasil, o han cambiado de oficio. Muchos se han acercado al diseño y otros han optado por la enseñanza. Mi estudio se mantiene gracias a los encargos que vienen del extranjero. Eso asusta.

D. M. -Estamos en una economía de subsistencia. Ser arquitecto es una profesión que requiere mucho esfuerzo y ahora más. El arquitecto ha de continuar implicándose en las dinámicas sociales y aportar su experiencia para buscar soluciones ante los nuevos retos de la sociedad en una época de crisis y de cambio.

-¿A qué edificio o lugar de Barcelona llevan a un amigo extranjero?

O. B. - Antes solía subir al Tibidabo. Allí se aprecia lo positivo y lo negativo de los cambios urbanísticos. La uniformidad de la ciudad con pocos espacios verdes, pero algunos significativos. Al norte los recientes rascacielos, a la derecha la prolongación de las costas hacia el Besòs y esa riqueza de tener montaña y mar. Lo mejor de Barcelona es su situación geográfica. El diablo o el dios que la escogió fue muy inteligente. Es el lugar ideal por su declive suave hacia el mar y por esa montaña que la protege del viento del norte.

D. M. -Me gustan detalles o soluciones concretas, partes de edificios. Siento especial interés por la arquitectura de los 50 y de los 60, apostaría por un recorrido por edificios de esa época, como las viviendas que construyó Oriol Bohigas por Sarrià o el edificio de Francesc Mitjans en la ronda del General Mitre.

-¿Qué edificios les desagradan?

O. B. -Últimamente han surgido pequeños monstruos como el centro comercial Las Arenas, que se alejan de la continuidad urbana. Su nuevo destino no tiene nada que ver con su vida pasada. Las dos cosas que menos se parecen en el mundo son una plaza de toros y un centro comercial. La plaza taurina es un espacio con un vacío central y el complejo comercial es lo contrario. Su autor, Richard Rogers, es un mal arquitecto. Otro desastre es el Hotel Hesperia, el que tiene un planeta en el último piso, también obra de Rogers.

D. M. -No me atrevo a juzgar a los grandes arquitectos. Hay edificios que tienen valor por ellos mismo, pero Las Arenas sufre un error de planteamiento. ¿Qué sentido tiene llevar un centro comercial a una plaza de toros? Es de difícil encaje, su único atractivo es la terraza.

-¿Qué opinan de la torre Agbar?

O. B. -Soy partidario, pero reconozco que es una dislocación formal muy fuerte. Como edificio es bastante soportable, aunque que sea una de estas construcciones vedettes que están aflorando en Europa.

D. M. -Más allá de la arquitectura espectáculo no sé verle ninguna otra cualidad, a pesar de que a nivel técnico tiene su interés. Yo reivindico el porche y las marquesinas. Los espacios de relación entre la arquitectura y la ciudad, aquello de lo que hablaba Manuel Solà-Morales: los edificios que construyen ciudad. Ese no es el caso de la torre Agbar.

-¿A favor o en contra del tranvía?

D. M. -El transporte público no se puede analizar aisladamente. Tenemos el tranvía implantado en la ciudad con un recorrido de dos líneas separadas. Se está mejorando la red de autobuses. Eso se debe trabajar en paralelo para conseguir la eficacia. El tranvía genera impacto, una determinada imagen. En el caso de la Diagonal establecía una serie de condicionantes. Si el tranvía debe llegar a Urquinaona o no, desconozco los estudios. Lo operativo, lo correcto es que siga por la Diagonal.

O. B. -Lo peor fue la consulta popular que hizo Hereu sobre la remodelación de Diagonal. Es esa idea equivocada de que la solución depende de los ciudadanos, que en su inmensa mayoría no tienen criterio. Si a mí me encargaran arreglar lo referente al tranvía, no lo aceptaría: no sé cómo resolverlo. Quien sabe del tema son los técnicos que lo han estudiado y todavía no lo tienen resuelto.

-¿Están de acuerdo con la iniciativa de que el aeropuerto de El Prat se llame Pasqual Maragall?

O. B. -Es la primera noticia que tengo, pero estoy de acuerdo. Este país es poco generoso con sus héroes políticos y culturales. Maragall ha sido el mejor alcalde de la era democrática. Es quien ha logrado los avances más significativos para el futuro de Barcelona.

D. M. -Cualquier reconocimiento a Maragall es poco.

-La arquitectura de Barcelona se relaciona con Gaudí. Sus obras atraen a muchos turistas.

D. M. -Un gran paso para Barcelona sería repensar La Sagrada Família. Cada vez va por peor camino. A lo mejor perderíamos turistas pero ganaríamos en mejoras urbanísticas. Es una pena que se piense que turismo son ingresos y que todo lo que lo atraiga debe estar bien. Gaudí fue un arquitecto fantástico pero Barcelona es mucho más.

O. B. -Ahora es demasiado tarde. Hace 20 años estaba todo por hacer. La única solución es derribar todo lo que se ha construido en este tiempo, pero comprendo la dificultad. La Sagrada Família es uno de los temas arquitectónicos peor llevados en Barcelona. Todo el mundo dice ya lo ordenaremos, ya lo ordenaremos, pero mientras tanto es un caos. Una entrada al templo está a 10 metros del túnel que llega hasta la manzana de enfrente con unos edificios con miles de habitantes. Es un disparate mastodóntico. Debían haber optado por un arquitecto importante con capacidad imaginativa. Para empezar es una iglesia con cinco columnas en la que desde muchos ángulos es imposible ver el altar.

-¿El mejor barrio para vivir?

O. B. -Donde yo vivo, en Ciutat Vella. Es estupendo a pesar de sus muchos problemas. Podemos empezar la lista diciendo que todo funciona mal, pero los defectos de vejez, de suciedad y de falta de seguridad los supera la vida que respira. En Ciutat Vella pasan muchas cosas. En el Turó Park a las nueve de noche nadie circula por la calles. En cambio, la plaza Reial está repleta de gente divirtiéndose, cantando, bebiendo y haciendo el gamberro pero dando vida a la ciudad.

D. M. - Somos afortunados. Barcelona es una ciudad policéntrica formada por atractivos núcleos. Cada barrio representa diversas escenas urbanas que acaban configurando la imagen de Barcelona. Vivo en Sarrià pero me encanta pasear por muchísimos barrios.

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