La Guardia Urbana de Barcelona ha detenido al propietario y a un trabajador de dos tiendas de compraventa de oro en la ronda de Sant Antoni, que presuntamente compraban mercancía a delincuentes que robaban las joyas por el método del tirón, y fundían el metal rápidamente para no dejar pistas.
Información publicada en la página 45 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 03 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Según informaron a Europa Press fuentes de la policía local, la operación policial ha permitido detener en total a cinco personas, tres supuestos tironeros, uno de ellos menor, y todos con antecedentes, a quienes atribuyen un delito de apropiación indebida hasta que se pruebe que cometieron un robo.
El trabajador y el dueño de las dos tiendas, que al parecer se habrían avenido a aceptar cadenas y otras joyas sin formalizar ningún contrato ni cumplimentar los datos requeridos para asegurar que el material no tuviera un origen ilícito, son sospechosos de cometer un delito de receptación y no tienen antecedentes.
Tras recibir algunas quejas de otros comerciantes, agentes de paisano montaron el pasado viernes un dispositivo de vigilancia y vieron cómo dos jóvenes, uno menor, vendían una cadena de oro en una de las tiendas y el dependiente no hacía ninguna fotografía del material ni anotaba nada en el registro, condiciones indispensables para cerrar una compraventa de este producto.
Comprobaron que les habían pagado 400 euros por esa cadena, les identificaron y volvieron a la tienda, donde dieron con una nueva compraventa sospechosa: un hombre que pretendía vender siete colgantes dorados sin que se le pidiera ningún justificante.
Durante toda la operación los agentes observaron un importante ir y venir de personas que querían vender joyas y cadenas, y se imputó a otro hombre que quería vender una medalla que aseguraba que acababa de encontrarse.
En el local se intervinieron 725 euros en efectivo, dos cadenas rotas, una decena de relojes, todo sin ningún tipo de justificante. Tampoco había libro de registros y pudo hallarse material para fundir el oro y eliminar así cualquier huella de joyas obtenidas ilegalmente.