• Jueves 23 mayo 2013, 06:56 h

elPeriódico.com

Estopa

Registrarse | Identificarse

EL FUTURO ENCAJE DE LA BASÍLICA DE GAUDÍ EN LA CIUDAD

Un monumento ahogado

La Sagrada Família se proyectó para brillar en un inmenso espacio diáfano en medio del actual Eixample

Las necesidades del turismo fueron de la mano de la presión urbanística

Jueves, 7 de junio del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
Una veintena de afectados opinan sobre el plan de reorganización de autocares para regular el acceso a la Sagrada Família. MÒNICA TUDELA Foto: DANNY CAMINAL
CARLOS MÁRQUEZ DANIEL
BARCELONA

La Sagrada Família siempre podrá decir que llegó primero. En 1882, cuando se empezó a construir, el solar que un año antes había comprado la Asociación Espiritual de Devotos de San José se encontraba rodeado de campos y cabras. Poco más. Mientras la obra iba creciendo, también lo hacía la presión urbanística. Así fue como el proyecto previsto de abrir un paseo más allá de la calle de Mallorca quedó aparcado por la construcción de varios bloques de viviendas que formaron una nueva manzana de ese Eixample que empezaba a coger forma después de que Cerdà lo dibujara en 1860. En el plan original, la basílica quiso ser como la torre Eiffel. En París, el parque Champ de Mars oxigena la esbelta flecha metálica. En Pisa, la Piazza dei Miracoli regala una grata profundidad. Si cayera alguna de las dos, ninguna pieza rozaría edificio alguno. En Barcelona, amén de los dos parques laterales a todas luces insuficientes, la vista se torna vertical, inmediata. La ciudad se comió al monumento. Lo rodeó. Y la factura se paga, más hoy que ayer.

Con cabras La Sagrada Família, a principios del siglo XX. ARCHIVO HUERTAS

Despistado 8 Un agente de la Urbana señala a un autocar perdido la prohibición de subir por Marina, ayer. DANNY CAMINAL

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 39 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 07 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

El veto a los autocares era algo lógico si se comprueba qué pasa en las otras grandes capitales europeas. José, conductor de la compañía Noreste desde hace 27 años, ha visitado las principales ciudades del viejo continente, y en todas ellas ha encontrado una señal de tráfico que le prohíbe circular por los focos básicos de peregrinaje. «Aquí estamos muy mal acostumbrados, tarde o temprano tenía que pasar porque no es normal que te dejen llegar tan cerca», sostiene.

Intuición y sorpresa

Las puntas de la basílica y las grúas se intuyen sobre los terrados de los edificios de Marina durante el paseo desde las nuevas paradas de autocar. Con tanta altura, es difícil adivinar si son dos cuadras o más bien cuatro. Aparece de golpe, al cruzar una tienda de camisetas de Messi o un bar con la sangría de oferta. Eso es quizás lo que más cautiva en esta nueva era, sobre todo a los japoneses que han cruzado el planeta para tocar a Gaudí en persona. En medio de una gran ciudad, en medio de un ambiente urbano tan tupido, emerge el templo que hasta hace dos días recibía al visitante en la escalera del bus.

La portera del 243 de Marina lleva 25 años en la finca y no es capaz de dar con la solución al problema. «Antes nos quejábamos de que esos enormes autocares pasaran por aquí y esperaran con el motor en marcha. Ahora no nos gusta que todos estos turistas pasen por las aceras bloqueando el paso. Esto es la Sagrada Família, todo el mundo quiere verla y siempre será así. No irá a mejor». Hay quien cree que un aparcamiento subterráneo aliviaría la congestión. Hay quien va más allá y considera que la culminación del proyecto, con el derribo de edificios para abrir la fachada de la Glòria a una avenida que debería llegar hasta Aragó, será el golpe definitivo.

Mientras ninguna de esas ideas cuente con presupuesto -quién sabe si una llevará a la otra, con un párking bajo el nuevo paseo-, se trata de ir tirando y adaptarse a los apretones de una ciudad densa como pocas. Ayer eran todavía muchos los conductores que desconocían la nueva norma. La escueta señalización no ayuda. Resultaron más efectivas las patrullas de la Urbana vigilando los accesos a la zona cero. Apostados en las esquinas, los agentes oteaban un bus, la mayoría con matrícula extranjera, y empezaban a hacerle gestos para que girara y se buscara la vida en zonas de estacionamiento autorizado.

Misteriosa influencia

Quizás por eso, porque se trata de una obra inacabada, el ayuntamiento habla de la Sagrada Família con calculada prudencia. Aunque puede que también sea por la misteriosa influencia del patronato del templo, el ente gestor y único sabedor del verdadero futuro de la obra. Su silencio en estos días, su funcionamiento al margen de la Barcelona que les cobija y su nula implicación económica en la reciente mejora urbanística del entorno, pagada por la ciudad, invitan a pensar que 130 años y casi tres meses después de colocar la primera piedra, los herederos de Gaudí actúan como si todavía les rodearan campos, cabras y vacío.

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Barcelona

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más visto
Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado