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Información publicada en la página 305 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 21 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
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La plaza de La Farga, y su recreación de una mina, se llevó ayer el primer premio del concurso de decoración de calles de la fiesta mayor de Sants. El montaje, levantado con esmero y buen gusto, venció por la mano a la calle de Sagunt, que dedicó sus esfuerzos a recrear el universo que Jaume Sisa, vecino del distrito y, durante 10 años, del propio barrio, creó con la preciosa canción Qualsevol nit pot sortir el sol. El bronce fue para un tramo de la calle de Alcolea que, sobre todo, hizo gala de buen humor. Formalmente, en el concurso, son Alcolea d'Abaix, pero como en verdad hay un tramo de calle por debajo del paseo de Sant Antoni y, además, según cuentan ellos, tienen, como muchos, la tendencia «a dejar las cosas a medias», pues eso, se han hecho llamar Alcolea del Mig y han hecho medio decorado.
El decorado de la Farga se presenta como un homenaje a los mineros. Hay una cuidada reproducción casera de una excavadora y de una carretilla, y el acceso es, sencillamente, el acceso a una mina. Las paredes de los edificios se han recubierto de papel para embalar pintado de marrón. Se han colocado puntales y vigas (alguna muy flechada y que amenazaría derrumbe si no fuera un decorado). La barra de bar es, lógicamente, una cantina. «Se ha utilizado papel y cartón...cosa barata», explicó el presidente de la junta de la calle, Daniel Català, tras recibir el premio en el parque de la Espanya Industrial.
El decorado de Sagunt es sencillo. Destaca la fachada con la puerta abierta que se ha levantado y la famosa frase de la canción: «Oh benvinguts, passeu, passeu» inscrita. El visitante de la calle, por tanto, se convierte en un invitado más. Como Taxi Key y Doña Urraca.
BARCELONA PREOLÍMPICA / Cierto es que las fiestas de Sants y las de Gràcia se meten siempre en el mismo paquete, por aquello de celebrarse en agosto, cuando la tensión informativa decrece y hasta los mercados parecen haberse tomado unos días de asueto. Pero son cosas distintas.
Sants representaría el festejo barcelonés previo a 1992. Muy de los vecinos para los vecinos. Obviamente abiertos a los visitantes, pero sin atraer riadas humanas. Tampoco de guiris. Sants es cantidad de niños jugando en las calles, entre los decorados. Es el rumor voces de los que van cantando el bingo cual muecines llamando a orar.
Gràcia, entre otras cosas, por su posición central en la Barcelona intramuros, y su cercanía al paseo de Gràcia, es ya uno de esos símbolos que aparecen en las guías sobre la capital catalana. Sants, igualmente central, pero ya en la escala de la Barcelona real, la metropolitana, está, aún, por descubrir. Pero que nadie se desespere, tarde o temprano correrá la voz.