Los representantes sindicales de TMB insisten en que no quieren ni oír hablar de planes de viabilidad hasta el 2015. "Si no cumplen el convenio y nos suben el IPC prometido, no tenemos nada que negociar", ha asegurado Faustino Mondragón, miembro del comité de empresa del sindicato ACTUB, durante un receso de la reunión que los representantes de los trabajadores están mantienedo esta mañana con la empresa y el director general de relaciones laborales de la Generalitat, Ramon Bonastre, que ejerce de mediador.
La plantilla se muestran totalmente inflexible en ese punto. "Trias, paga o vaga", llevan toda la mañana coreando el centenar de trabajadores de la empresa de transporte concentrados en la puerta de la sede de relaciones laborales del Departament de Treball, donde se celebra la reunión, que pretende desconvar la huelga prevista para la semana próxima, coincidiendo con la celebración del Mobile World Congress. El alcalde, Xavier Trias, ha asegurado este mediodía en el programa Tot és molt confús, de Catalunya Ràdio, que "espera y desea encontrar una salida al conflicto con TMB", y que "la voluntad de la empresa para llegar a un acuerdo es total". Según Mondragón, cuando los representantes sindicales pregutan a la dirección por qué no paga la respuesta es simple y contundente: "no hay dinero". En ese punto, los representantes de los trabajadores solo están dispuestos a negociar los servicios mínimos durante la huelga, que en este momento parece inevitable.
Según Miguel Ángel Arias (UGT), presidente del comité de empresa de bus, el único plan que ha presentado la empresa en la reunión de esta mañana es alargar el convenio vigente hasta el 2015, gesto que el líder sindical ve totalmente insuficiente, ya que les están diciendo que no les van a pagar lo pactado en él.
El conflicto lleva mes y medio en la cocina. Los trabajadores de bus tienen convenio vigente hasta finales de año, mientras que los del metro lo agotaron el pasado 31 de diciembre. Siempre han negociado por separado porque responden ante dos empresas distintas, pero en esta ocasión comparten escudo y espada tras el anuncio de la compañía a unos y otros de que el IPC acumulado del 2011 no lo iban a cobrar por la necesidad de ahorrar 56 millones de euros en el curso 2011-2012. Sale a unos 700 euros por trabajador, pero Arias mantiene que "da igual que sean 700 o siete euros, el caso es que los acuerdos deben cumplirse porque si no se genera una desconfianza muy peligrosa cara al futuro". "¿Quién nos asegura que con los recortes de servicio no empezarán a despedir a la gente?", sostiene.
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