Un empleado municipal trabaja en el la ampliación del carril bus en Gran Via con Rocafort. ALBERT BERTRAN
La bajada de las temperaturas y la lluvia intermitente, que en las próximas horas podría ir a más, han complicado de forma inesperada los trabajos de última hora necesarios para poner en marcha el próximo lunes la nueva red de bus de Barcelona. En parte de la Gran Via, por ejemplo, los trabajos consisten en ampliar el número de carriles bus de uno a dos. Los operarios se han visto obligados a mantener los conos más tiempo del planificado en principio porque por debajo de los 20 grados de temperatura la pintura sobre el asfalto tarda mucho más en secarse. El imprevisto ha complicado el tráfico en la zona.