Segundo día consecutivo con el bus a medio gas. Y una imagen bastante similar a la del lunes, cuando se inició una huelga en contra de los recortes que ha ordenado el Gobierno para funcionarios y trabajadores de empresas públicas, protesta ante la que Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) dice no tener margen de negociación en tanto ese tijeretazo viene de un real decreto de Madrid. A las paradas, como el día anterior, seguían acudiendo viajeros ajenos a la incidencia durante las franjas horarias afectadas, de nueve a once de la mañana y de cuatro a seis de la tarde, aunque también los había informados (más que el lunes) que probaban suerte por si les tocaba la lotería y su línea funcionaba porque algún trabajador no hubiera secundado la huelga. Que los hay, ya que la protesta está convocada por los sindicatos CGT, ACTUB, PSA y COS, y no cuenta con la adhesión de otras cuatro organizaciones: UGT, CCOO, SIT y ACAT.
Una mujer sube a un taxi tras esperar infructuosamente el autobús, el martes en el paseo de Gràcia. FERRAN NADEU
Información publicada en la página 31 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 10 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Así, de nuevo, las esperas se convirtieron en lugar de debate mientras llegaban vehículos y recogían pasajeros en unas paradas en las que se percibió menos gentío que antes de ayer, y en las que siguieron parando buses de líneas que no correspondían a las de los servicios mínimos decretados por la Generalitat, que cubren zonas donde no hay otros transportes alternativos. En estas, no obstante, las aglomeraciones seguían siendo muy numerosas.
FRANJAS DE BAJA INCIDENCIA / El perfil de los usuarios en las horas de paro no es mayoritariamente el de aquel que va a trabajar, quien, según los testimonios recogidos por este diario, muestra una mayor vehemencia a la hora de criticar la huelga. «Todos somos trabajadores y lo estamos pasando mal, no nos podemos hacer esto», protestaba ayer por la mañana Mònica Ginés en una parada junto al recinto histórico de Sant Pau. Cerca de ella, Laura Buil, usuaria ocasional del bus, entendía la acción: «Es la única manera para reivindicar los derechos laborales. Si nadie se quejara, nada se lograría», justificaba.
PROBLEMAS DE MOVILIDAD / Una calle más abajo, en Indústria, Fermina Camarero arrastraba un cochecito con su nieto. En su caso, contaba, pese a tener el metro delante no tenía otra opción que coger el bus porque adonde iba el suburbano carece de ascensor. Un problema, el de la accesibilidad, que también argumentaron otros viajeros mayores para protestar por el hecho de que el metro para muchos no es válido, y sí el bus, que está adaptado al 100% para usuarios con movilidad reducida. «Si quieren protestar que lo hagan, pero no a costa nuestra. Que dejen subir a todos sin pagar», explicaba con cierto enojo la abuela del bebé. Una propuesta que secundaba, en una parada cercana, Joan Salvador, también jubilado. Quien añadía: «Estos paros son una indecencia. Es una faena para el que va a trabajar».
Desde TMB reconocen que, sin ser total, el seguimiento está siendo «considerable», e insisten en que no hay margen de negociación porque la demanda de no perder la extra de Navidad no está en sus manos al tratarse de un real decreto que viene de Madrid. Por lo pronto, además de estos paros, el bus y también el metro harán huelga el próximo día 22 durante nueve horas, y todo el 31.