A los vecinos de la Bordeta les ha sentado como un jarro de agua fría que la oposición haya puesto palos en las ruedas al controvertido plan municipal para desencallar el gafado proyecto urbanístico de Can Batlló, la gran esperanza de futuro del barrio. A ojos de los residentes del lugar, representados por el Centre Social de Sants, es «casi cínico» que el PSC impida ahora sacar adelante un plan que da un poco de luz a un proyecto «que ellos fueron incapaces de impulsar en 30 años».
Vista del viejo recinto fabril de Can Batlló, en el barrio de la Bordeta, en Sants-Montjuïc, hace unos días. DANNY CAMINAL
Información publicada en la página 37 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 04 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El ayuntamiento llegó a un acuerdo con la propiedad del recinto fabril, la inmobiliaria Gaudir, que suponía un cambio de modalidad en la reparcelación de los terrenos. En un principio, el pacto suponía una inyección de 10 millones a cuenta de las arcas públicas para ayudar a hacer frente a los 17 pendientes para indemnizaciones de los pocos vecinos e industriales, a cambio de los cuales la propiedad cedía al ayuntamiento el aprovechamiento urbanístico equivalente a algo más 5.000 metros cuadrados -donde en un primer momento la intención de la propiedad era construir pisos de lujo, con los que pretendía pagar las compensaciones económicas.
Este acuerdo, presentado a la prensa el 17 de enero, debía aprobarse en comisión el 18, pero la oposición aprovechó la minoría en la que se encuentra el gobierno municipal para obligarle a retirarlo, parando nuevamente la reforma, que llega ya con más de un cuarto de siglo de retraso. «Juegan con Can Batlló para fastidiarse políticamente, y parece que no se dan cuenta de que mientras ellos se pelean, queda gente, los últimos vecinos, viviendo en pésimas condiciones en el Camí de la Carena, o en la calle de Constitució, esperando a que se decidan», asegura Jordi Solé, portavoz de Recuperem Can Batlló, plataforma vecinal que lucha por recuperar los 43.700 metros cuadrados -el 25% de la superficie total del barrio- secuestrado tras los muros del recinto fabril.
POLÉMICOS 22 MILLONES / El freno puesto por la oposición en pleno al plan tiene un motivo claro. Al margen de los 10 millones citados, el pacto con la inmobiliaria incluye también que el ayuntamiento se hará con una finca en la avenida de Mare de Déu de Montserrat -también propiedad de Gaudir- valorada en 22 millones de euros, que supuestamente el municipio pagaría en especies, urbanizando Can Batlló, un cometido que debía correr a cargo de la inmobiliaria, propiedad de las hijas del famoso estraperlista Muñoz Ramonet.
El argumento de la oposición es de peso. Consideran desproporcionado pagar -de la forma que sea- esa cantidad por una parcela sin uso urbanístico. Tampoco les hizo ninguna gracia que el ayuntamiento presentara el plan antes de aprobarlo. Los vecinos no se meten en eso, pero consideran que si ese es el camino para que la inmobiliaria abandone Can Batlló, bienvenido sea.
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