Los trabajadores del Hospital del Vall d'Hebron siguen en su lucha per defender la guardería del centro, en jaque por los recortes. Para el próximo curso, la gerencia del hospital ha decidido no abrir nuevas plazas. Es decir, no admitir a más niños. ¿El motivo? Que los presupuestos de la Generalitat han dejado sin subvención los fondos de acción social, con los que se paga este envidiable servicio gratuito ¿los trabajadores solo pagan la comida y los pañales. «Esto es un hospital y lo que prima es la asistencia sanitaria a los pacientes», defiende la gerencia del hospital, que insiste en que la escuela no se cierra, sino que simplemente no admite nuevos alumnos.
A ojos de los trabajadores, no admitir nuevas matrículas es el primer paso para el cierre. «Esta guardería es una flor. Boi Ruiz debe saber que si la pisa, le saldrá caro. Con todos los casos que están saliendo de corrupción en la sanidad pública, por cuatro chavos que cuesta la escuela la quieren cerrar», denunciaba en una de las numerosas asambleas organizadas por los trabajadores para defender la escuela Ernest, veterano trabajador del hospital, cuyas hijas, de 33 y 14 años, fueron alumnas de la singular guardería, abierta de lunes a sábado, de siete y media de la mañana a diez de la noche.
Conciliación laboral real
«Esta escuela permite una conciliación laboral real. Los trabajadores, las trabajadores, principalmente, pueden traer a sus hijos exactamente durante su horario laboral». Lo contaba Teresa Soteras, una de las 22 personas del equipo docente de la escuela, hasta el tijeretazo con 150 plazas.
El colectivo no se da por rendido y sigue con su compaña en Facebook y Twitter