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Collserola es un simpático parque que a diario se llena de paseantes, ciclistas y corredores. Cuando cae el sol, la montaña recupera su esencia más salvaje y se convierte en frondosos y oscuros bosques en los que animales de todo tipo toman el relevo al humano que ya se resguarda en su madriguera de ladrillos. Así ha sido siempre y en ese equilibrio, en ese plan de usos nunca pactado entre especies, radica el correcto engranaje del entorno. Esta noche se producirá la primera convivencia más o menos masiva entre unos y otros. Cerca de 500 atletas participarán en la Barcelona Midnight Trail, una carrera de 14 kilómetros que, más allá de lo peculiar del horario -diez de la noche- es una de las escasas competiciones que tiene el permiso del parque.
Dos corredores se entrenan en la pista de la carretera de las Aigües con la torre de Collserola al fondo. JOAN CORTADELLAS
Información publicada en la página 35 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 08 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Para conseguir convencer al consorcio de Collserola no ha sido necesario echar mano de una gran empresa de eventos deportivos. Ha bastado con la voluntad de tres amigos que comparten la pasión por el running. Martí Milla, Eloi Moragues y Nicolas Beck se plantearon en enero la posibilidad de montar algo. Los tres entrenan en el pulmón de Barcelona, así que no fue difícil llegar a la conclusión de que el Tibidabo debía ser el escenario de su propuesta. Elegido el lugar, empezaron a pedir audiencia para salvar el asunto de los permisos. Primero con el parque de atracciones y el consorcio; luego, con el ayuntamiento. Marià Martí, director gerente de Collserola, no lo puso fácil, pero al final, tras retocar el recorrido, dio su brazo a torcer.
SENDEROS Y ESCALERAS / Junto a Martí Milla, este diario pudo reconocer el recorrido de la Midnight Trail a mediados de julio. La carrera empieza junto al aparcamiento del parque de atracciones y baja hasta la carretera de las Aigües por un sinuoso sendero que de noche requerirá tener todos los sentidos alerta. Tres kilómetros más adelante, los participantes deberán subir los cerca de 300 escalones que llevan hasta la carretera de Vallvidrera, un tramo rompepiernas que pocos o nadie osará cubrir al trote. Luego, una vuelta de otros siete kilómetros por los alrededores de la Budellera y final frente al templo del Tibidabo. El uso de luz frontal es obligatorio y a mitad de competición, los participantes tendrán un puesto de avituallamiento, justo a las raíces de la Torre de Collserola.
Martí se sorprende de la buena acogida que ha tenido la prueba a pesar de que coincide con un puente e incluso compite con otros retos similares, como la Burriac Atac, que también se disputa hoy por la noche. Hasta que no haya valorado esta primera edición, prefiere no adelantar si estamos delante de un nuevo clásico del calendario atlético de la ciudad, pero lo que si tiene claro es que le gustaría adelantarla cita a julio. Sea cuando sea, los animales de la noche, con el jabalí al frente, estarán ahí, compartiendo su hogar.