AADAS son las siglas de la Associació d¿Assistència a Dones Agredides Sexualment, entidad que lleva desde 1991 ayudando a mujeres desde un pequeño local en la Gran Via. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro que ofrece asistencia psicológica y jurídica gratuita a mujeres, niños y adolescentes que sufren violencia sexual, algo que, según las trabajadoras de la entidad, es todavía un tabú contra el que hay que luchar. Tal y como apuntan en su memoria del 2011, su «única ilusión» es «poder seguir ofreciendo atención, apoyo, asesoramiento y solidaridad», algo que se les está poniendo cada día más difícil, ya que la Generalitat les ha anunciado que no les va a pagar las subvenciones pactadas, inyección económica vital para poder seguir realizando su trabajo.
Una mujer es atendida por Gloria Escudero, coordinadora de la Associació d'Assistència a Dones Agredides Sexualment (AADAS), que lleva en funcionamiento desde 1991. JULIO CARBO
Precisamente para ello, para poder seguir trabajando, AADAS ¿centro de referencia en este asunto no solo en Barcelona, sino en todo el país porque es la propia Administración la que deriva a las víctimas a la entidad¿ ha iniciado una campaña para pedir socorro. Dado que la Administración autonómica ¿el ayuntamiento sí ha abonado la partida acordada¿ insiste en que «no hay dinero», la entidad ha lanzado un llamamiento a la ciudadanía. Por un lado ha abierto una cuenta corriente en la que pide a la población que ingrese lo que pueda, ya que, si antes del 31 de diciembre no reúnen 15.000 euros tendrán que cerrar. El centro funciona con tres profesionales contratados y 11 voluntarios, y paga un alquiler de 550 euros mensuales.
Además, ha lanzado una campaña en internet a través de la página web Change.org para recoger firmas y presionar a las administraciones para que no dejen huérfana a una entidad que lucha por un tema que «aún hoy en día está en una situación de gran invisibilidad».
Fuentes del Institut Català de la Dona ¿ente de la Generalitat que no ha pagado a AADAS lo comprometido¿ confirman que les es imposible asumir el pago de esa ayuda, pero que están trabajando para poder ayudar a la asociación «en especias». Especias que se pueden materializar en la búsqueda de un local de propiedad municipal donde realizar su actividad gratis, para poder ahorrar los 550 euros de alquiler que asumen actualmente.
Glòria Escudero, coordinadora de la entidad, explica que en los últimos tres años han visto rebajadas las subvenciones en un 40% y que habían podido ir resistiendo con mucho esfuerzo. Pero la negativa de la Generalitat a pagar la totalidad de la subvención ¿la mayor de las varias que reciben¿ puede acabar con la asociación. «Somos una entidad asistencial. Los casos pueden durar tres, cuatro, cinco años. Son procesos largos, ya que la ayuda es integral», explica Escudero.