Antonio Cortés, coordinador del distrito de Sant Roc fulminantemente destituido el pasado lunes nada más conocerse que había intentado extorsionar a un comerciante de la calle de Xile a cambio de no cerrarle uno de sus dos negocios ("si yo digo que se abre, se abre, y si yo digo que se cierra, se cierra", amenaza el acusado en una de las decenas de conversaciones telefónicas en manos del juez) ofreció a su víctima también la posibilidad de acceder de forma ilegal a uno de los llamados pisos sociales de Xavier García Albiol.
Según Cortes, estaba en las manos del concejal David Gómez adjudicarle a dedo uno de esos pisos de alquiler previo pago de 3.000 euros. Gómez fue apartado de sus funciones el martes por el alcalde. La razón aducida fue la "falta de control" que Gómez mostró tener sobre el distrito a su cargo, en ningún caso la aceptación de que participaba en las extorsiones mano a mano con Cortés, como sostiene la denuncia.
El caso de la calle de Xile, ya bastante sucio por el tono en el que se planteó la extorsión, se complica ahora al entrar en escena los pisos sociales de Albiol, una iniciativa inicialmente feliz del alcalde que va camino de convertirse en una pesadilla.
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