Si algo quedó claro la mañana de ayer fue que los pajareros no están dispuestos a abandonar la Rambla. Su Rambla. Con la intención de «buscar soluciones» a los antiestéticos puestos tras la caótica reconversión, el colectivo de antiguos vendedores de animales presentó 12 diseños para sus tan pequeños como céntricos puestos de trabajo, fruto de un taller con estudiantes de Arquitectura encargado a la Agencia de Apoyo a la Arquitectura de Barcelona (AAAB). «El objetivo es demostrar que es posible hacer cosas bonitas en medio de la Rambla», resumió Mònica Trias, portavoz del colectivo, en son de paz con el nuevo equipo municipal.
Información publicada en la página 46 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 12 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Se trata de 12 proyectos que intentan, con ideas muy distintas, ofrecer un nuevo carácter al paseo. Desde un diseño con sombrillas que se abren y cierran (el de la foto) hasta otro que propone unos puestos que por la noche desaparecen bajo tierra, siguiendo un sistema similar al de la recogida de basura neumática.
Existen hoy por hoy 11 antiguos puestos de animales, seis reconvertidos (con el polémico diseño que no ha convencido jamás a nadie) y siete con el diseño original, de los cuales dos aún venden animales pese a estar prohibido desde el 2003.
Tras siete años de diálogo con los paradistas, seis meses de las primeras (y muy cuestionadas) reconversiones y solo 15 días después de que el entonces primer teniente de alcalde, Jordi William Carnes, anunciara que habían encargado al arquitecto Antoni de Moragas un «rediseño definitivo» de las pajarerías, la entonces concejala de Ciutat Vella Assumpta Escarp anunciaba en diciembre del 2010 -tras invertir 240.000 euros-, la decisión de cerrarlas, lo que llevó a los pajareros a demandar al ayuntamiento por incumplimiento de contrato, litigio que sigue pendiente.
Y, pese a que en el año que llevamos de mandato el nuevo equipo de gobierno no ha dado ningún paso adelante a favor de los pajareros -si lo dio estando en la oposición- el colectivo se muestra comprensivo con los convergentes y no se marca ningún plazo para exigirles una respuesta. «El paseo ha mejorado. Se van haciendo cosas. Estamos muy contentos con que se hayan llevado las estatuas», concluyen.