El ayuntamiento tenía entre ceja y ceja reducir el coste del Bicing, esos 15 millones de euros anuales que la ciudad abona a la empresa concesionaria, Clear Channel, para que mantenga el servicio en condiciones. Se pusieron a hacer cuentas y les salía siempre a pagar, así que optaron por subir la tarifa un 25%, incluyendo una póliza de seguro de cuatro euros. El Bicicleta Club de Catalunya (BACC) no está en contra del incremento de precio, pero considera que se podría matizar, adaptarlo al uso y características de cada socio.
Hilera de bicicletas del Bicing colocadas en una de las estaciones del barrio del Poblenou. DANNY CAMINAL
Información publicada en la página 47 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 22 de diciembre de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
La propuesta de esta asociación, que acaba de estrenar local en el corazón de Ciutat Vella, va muy acorde con los tiempos que corren. Plantea, por ejemplo, que la tarifa (ahora está en 44 euros anuales) se pueda pagar en varias cuotas, y pide al ayuntamiento que establezca un «abono social» para estudiantes, parados y jubilados. Acepta la subida, sí, pero reclama al gobierno que el aumento «se traduzca en mejoras del servicio y de las infraestructuras de la bicicleta, y en la ampliación de horarios nocturnos, promesa electoral todavía incumplida». En esa lista pueden añadir la publicidad en la rueda trasera, algo que el anterior consistorio siempre rechazó y que los actuales gestores consideran un mecanismo muy válido parar reducir los costes. De hecho, Sònia Recasens, segunda teniente de alcalde, dejó entrever hace escasos días que se está muy cerca de cerrar un acuerdo para manchar el tapacubos trasero de la bicicleta.
El Bicicleta Club de Catalunya regala otra interesante idea. Se trataría de bonificar a aquellos usuarios que contribuyan a redistribuir de forma natural las bicis. Es conocido que los ciclistas no tienen problemas para descender de montaña a mar. Pero cuando se trata de pedalear en sentido ascendente, la pereza aprieta y muchos optan por el bus o el metro para ahorrarse el esfuerzo. Así las cosas, el BACC plantea que a aquellos socios que se atrevan a escalar la ciudad en bici se les aplique algún tipo de incentivo para agradecer un cometido que las furgonetas del Bicing muchos días no alcanzan a cubrir. «Los sistemas de bonificación ya se aplican por la Generalitat en peajes, en vehículos de baja emisión de dióxido de carbono y en coches con alta ocupación», sostiene la asociación en un comunicado.
SEGURIDAD VIARIA / En el 2010 hubo 17.386 vehículos implicados en accidentes. Solo 414 eran bicicletas (el 2,4% del total y un 19,3% menos que en el año anterior). Aun así, la siniestralidad de la bicicleta es un asunto que requiere especial mimo, habida cuenta de la fragilidad de quien va montado encima. Por ello, el BACC insta al consistorio a destinar parte de los ingresos extras a «mejorar y mantener las infraestructuras de la bicicleta y a la promoción y la educación en el uso de la bici». Por lo pronto, el ayuntamiento todavía debe decidir qué hacer con los separadores de caucho del carril bici.
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