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«Adaptarnos a las nuevas circunstancias sociales para durar, por lo menos, otros 157 años más», apunta -medio bromeando pero con total convencimiento- Marta Buch, gerente de Els Lluïsos de Gràcia. Y es que este es el objetivo final por el que esta asociación sociocultural y deportiva de la Vila de Gràcia, después de 157 años de historia y con la actual crisis económica haciendo mella, se embarca ahora en un profundo proceso de reformulación y renovación. «Queremos abrir la entidad al barrio, fomentar la participación de sus 1.200 socios y encontrar nuevos modelos de financiación», expone su presidente, Oriol Hosta.
Información publicada en la página 46 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 29 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Para conseguir estos anhelados propósitos, uno de los platos fuertes que ha puesto en marcha la entidad, por la que cada semana pasan más de 2.000 personas y cuenta con 200 voluntarios, es el proyecto Lluïsos Matins: una apuesta estratégica para ampliar el horario de apertura, abriendo el centro, por primera vez en su historia, por la mañana y ofreciendo talleres formativos en esta franja horaria. Por el momento: pintura, mandalas, catalán, marcha nórdica y restauración de muebles. «Tenemos 3.500 metros cuadrados que solo aprovechamos por las tardes y queremos rentabilizarlo -física y económicamente-por las mañanas», expone Hosta.
Con la introducción de estas nuevas actividades-empezaron a funcionar el pasado 9 de abril como prueba piloto-, la asociación pretende, además de recaudar nuevos ingresos, captar a un público diferente al actual: parados, amas de casa, padres y jubilados. Y es que, a día de hoy, el 70% de los usuarios no supera los 30 años de edad. «La idea es acompañarles durante toda su trayectoria vital, no que empiecen de pequeños y se vayan a una cierta edad por no tener oferta», explica Buch.
Expectación vecinal
Lluïsos Matins ha causado gran expectación y elogios entre los habitantes de Gràcia. «Es algo que echaba en falta», reconoce Martí, al igual que otra socia, Anna María. «Justamente es un horario que me va bien, dejo la niña en la guardería y vengo a hacer el taller, así hago una actividad para mí», apunta esta última.
El impulso del bar de la sede de la asociación-con conciertos, cenas de grupo previa reserva y una atractiva y ampliada carta- y el proyecto Lluïsos Teatre -ceden su teatro para ensayar a diferentes compañías profesionales a cambio de representaciones- son otros dos proyectos dentro del plan de renovación, que evidencia la continua y camaleónica adaptación de la asociación a los tiempos.
Otro motivo es su filosofía acerca de la financiación. Y es que abogan por una entidad de ocio y cultura autosuficiente y autónoma -con el 80% de recursos propios, de las cuotas de los socios-, para no depender de las subvenciones públicas y no comprometer su viabilidad. «No como ha sucedido con los recortes, que muchas asociaciones han durado lo que la subvención», recuerda Hosta.
«La cultura y el ocio no son gratuitos, aunque tiempo atrás se haya querido dar esa imagen, y nos lo tenemos que pagar nosotros", añade. No obstante, el presidente de Els Lluïsos sí que apoya las ayudas para aspectos puntuales. «Queremos optar a una subvención del ICUB para arreglar el edificio y hacerlo accesible», apunta.