Son 7 o 12 días surcando el mar, descubriendo un destino cada amanecer, en cómodos camarotes con servicio diario (muchas veces doble), con toda la comida que uno quiera (o pueda) devorar y con tanto entretenimiento que resulta inacabable. Pero faltaba un detalle imprescindible para que la crisis no hiciera mella este año en el volumen de pasajeros: el precio. Y las navieras lo han puesto fácil ofreciendo rebajas de última hora que están llenando la mayoría de los barcos que zarpan estos días de Barcelona.
Información publicada en la página 302 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 01 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El negocio será menor para las compañías, pero la maquinaria que genera millones de euros en todos los destinos no se para. Los cruceros volverán a registrar cifras de vértigo, con la capital catalana como epicentro de la actividad en Europa. Este mes hay 83 escalas y salidas programadas en la ciudad, el próximo, 116, y los expertos aseguran que será el gran año del crucerista novato que nunca había accedido por precio y que ahora encuentra chollos para viajar en pleno agosto con todo lo resumido más arriba, por hasta 600 euros por una semana.
Según datos del European Cruise Council, de los 5,6 millones de pasajeros que el año pasado iniciaron crucero en Europa, el 25% lo hicieron desde España, con Barcelona y Mallorca a la cabeza. El puerto catalán, con 2,65 millones de usuarios, fue de los principales beneficiarios del gasto directo de los viajeros y las tripulaciones, que creció el 14%.
La solvencia del sector, que sigue jugando otra liga en el marco de cataclismo económico, permitirá que el puerto barcelonés consolide sus recientes récords y no solo mantenga el trasiego de buques, sino el de viajeros a bordo. En el puerto dan por buena la estabilidad.
Joan Balaguer, director del área de cruceros de Logitravel, una de las agencias online que más travesías marítimas despacha, señala que los precios de última hora han generado un esprint de ventas que están llenando la mayoría de barcos que salen de Barcelona. «Se ha vendido muy barato y habrá mucho crucerista español novel», apunta el experto. Se trata de viajeros, muchos de ellos locales, que se han decidido a probar un barco por el factor precio. Y no hablemos a partir de septiembre, cuando las opciones vacacionales por 500 euros en rutas mediterráneas se multiplican. En octubre MSC tiene salidas de siete noches a 310 euros; salir de Barcelona en otoño en ruta transatlántica de dos semanas con escalas en el Caribe costará 660 con Royal Caribbean, y hacer lo propio recorriendo el litoral de Brasil, 560 con MSC o Costa Cruceros. Lo que queda de verano, los barcos irán cargados, detalla, porque el mercado español ha cumplido en general con la cuota de ventas prevista y en el caso de navieras que no han bajado precios, esos cupos se han suplido con más ventas a viajeros franceses, británicos o estadounidenses, encantados con viajar a la capital catalana para iniciar allí su ruta marítima. Y Barcelona de recibirlos.
El resultado de este vaivén de precios es que las navieras populares (Pullmantur, Iberocruceros, Costa Cruceros, Royal Caribbean, NCL, MSC) coparán buena parte del pastel, por su accesibilidad económica. Por contra, se ha producido menor demanda entre muchos viajeros de clase media-alta que buscan propuestas superiores, cree Balaguer.
Otro punto de venta online especializado, con sede en Barcelona, Xyo Cruceros, constata que los chollos están abarrotando los barcos desde julio, hasta el punto de ser difícil encontrar plaza en las categorías básicas (interiores o exteriores sin balcón) en muchas rutas.
LA CLAVE ES ELEGIR / La batalla de precios (aunque las navieras rechacen el término) ha hecho, no obstante, que también sea asequible viajar en barcos tipo Premium, e incluso de lujo (ver despieces anexos), hasta niveles impensables en el 2007. Lo esencial, no obstante y más allá del precio, es que el futuro viajero elija el estilo de compañía y barco que se adapte a sus gustos y expectativas. Nada tienen que ver los megacruceros para 4.000 personas cargados de entretenimiento con el relax que proporcionan los de menor tamaño y mayor categoría, también muy presentes en Barcelona este año.
La nota común son los macroequipajes. Sin los controles de peso aéreos, son muchos viajeros los que acarrean estos días medio armario, desde las chanclas al look de las noches de gala, a sabiendas de que en un barco se hace y deshace el equipaje una sola vez.
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