Las oficinas de la vivienda de Barcelona se crearon hace tres años con el objetivo de funcionar como ventana única para propietarios y arrendatarios. En este tiempo, este servicio ha atendido 602.771 consultas y ha otorgado unas 84.000 ayudas para sufragar el aquiler. A partir de ahora, y tras un acuerdo entre ayuntamiento y Generalitat, este ente asumirá nuevas competencias al ofrecer servicios como la prestación económica de urgencia, el asesoramiento, la gestión de cédulas de habitabilidad o la mediación en casos de alquiler.
Estos servicios se prestaban hasta ahora en distintos estamentos públicos, así que el hecho de concentrarlos en una misma oficina ahorrará tiempo y dolores de cabeza a la ciudadanía. La mediación en casos de arrendamiento permitirá, por ejemplo, que en caso de desahucio la Administración pública intercerda entre propietario e inquilino para intentar alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambas partes. la cédula de habitabilidad podrá solicitarse a partir de octubre, y la oficina de la vivienda será la encargada de realizar la inspección para certificar que un piso reúne las condiciones necesarias para obtener el sello. Las ayudas de urgencia tienen una dotación máxima de 3.000 euros. El dinero para salvar un impago concreto solo se entregará en los casos en los que los afectados puedan seguir pagando la hipoteca o el alquiler.
La junta general del Consorcio de la Vivienda también ha aprobado iniciar los trámites para la modificación del reglamento del registro de solicitantes de pisos de protección oficial. El objetivo es agilizar los procedimientos y adaptarlos a la actual coyuntura económica, en un momento en el que muchas personas renuncian a las viviendas adjudicadas.