Venta de billetes en un barracón situado en Aragó con Pau Claris por las obras en Passeig de Gràcia. DANNY CAMINAL
La primera jornada de cierre del vestíbulo y dos accesos de la estación de Renfe del paseo de Gràcia ha causado un mayor desconcierto del inicialmente previsto entre los usuarios. El enlace en superficie entre la boca de metro y la estación ferroviaria tiene, según han criticado algunos de los 43.000 usuarios que a diario pasan por esa zona, una señalización insuficiente. Una solución simple y en otras obras utilizada con éxito sería pintar en el suelo el recorrido a seguir, han dicho algunos de los afectados. La presencia de informadores de Adif en los andenes no compensa esa carencia.
El inicio de la nueva fase de las obras, por otra parte, no ha conllevado aún la pérdida de un carril de circulación en la calle de Aragó. Los trabajos, y en consecuencia las incomodidades para los usuarios, está previsto que duren 16 meses.