El Juzgado de Instrucción número 27 de Barcelona no ve indicios de delito en la muerte de un menor en la piscina de Can Dragó, en julio del año pasado. Pese a ello, ha imputado cargos a la jefa de los monitores del niño, de 3 años, por una falta de imprudencia leve con resultado de muerte.
El juez considera que la piscina de Can Dragó (Nou Barris) donde falleció el niño cumplía todos los requisitos de seguridad y que el dispositivo de monitores para atender a los menores era el adecuado (uno para cada tres niños). Sin embargo, considera que la responsable del grupo se equivocó cuando permitió que dos de los monitores de dedicaran a otras tareas, lo que provocó que en el momento del accidente ella fuea responsable de la supervisión de nueve niños. Es la única imputada del caso.