Con la misma alegría con la que eclosionaron entre los años 2000 y 2006, se desvanecieron al poco de iniciarse la crisis hasta casi extinguirse. Hablamos de las inmobiliarias, que en Barcelona surgían como champiñones tras una lluvia de otoño, en el trasiego de compra y venta de inmuebles que alimentó la famosa burbuja. La crisis no remite, pero los precios de la vivienda en la capital catalana alcanzan ya casi la categoría chollo, lo que incentiva tanto al que necesita piso como al que prefiere invertir en piedra. Un repunte de la actividad que se ha traducido en la apertura de inmobiliarias en la ciudad, con la particularidad de que sus actuales precios recuerdan a los hace más de una década.
Un escaparate de una nueva agencia de Tecnocasa que ha abierto recientemente en el distrito del Eixample. JULIO CARBÓ
El Eixample, por su dimensión uno de los distritos con más oferta de viviendas en venta y alquiler, ha sido escenario de continuas aperturas durante los últimos meses. En sus escaparates, carteles curiosos, como "piso soleado, con ascensor, a 115.000 euros". ¿Son reales? Sí, y además se venden en pocos días.
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