El Periódico

La renta sigue cayendo a plomo en los barrios más pobres de Barcelona

La desigualdad entre los distritos desfavorecidos y ricos de la ciudad continúa en aumento

Una familia de Pedralbes es 7,2 veces más rica que una de Trinitat Nova

La renta sigue cayendo a plomo en los barrios más pobres de Barcelona

JORDI TODO

Una imagen aérea de Barcelona desde el mar.

MAURICIO BERNAL / BARCELONA

Domingo, 17 de enero del 2016 - 11:37 CET

Si la vara que mide la desigualdad social es la que media entre el ciudadano más rico y el más pobre, es decir, el agujero abierto entre los extremos, entonces no hay duda de que Barcelona sigue cavando en ese hoyo, a tenor del contenido del informe anual sobre renta familiar que ha hecho público el ayuntamiento. En esos términos, el barrio más pobre se ha empobrecido más (Trinitat Nova) y el barrio más rico ha seguido enriqueciéndose (Pedralbes). La afirmación es extrapolable a los distritos, toda vez que la distancia entre el David y el Goliat de los ingresos –Nou Barris y Sarrià-Sant Gervasi– también ha aumentado, con el matiz, que no hay que pasar por alto, de que lo ha hecho a pesar de que en los dos distritos ha bajado globalmente el nivel de renta; lo cual significa que ha bajado más en el distrito pobre. Pero es un matiz. El mapa de rentas de Barcelona sigue siendo el de una ciudad víctima de la crisis.

Distribución de la renta familiar por barrios de Barcelona

EL PERIÓDICO

El informe hecho público por el ayuntamiento corresponde al año 2014, el último año natural del mandato de Xavier Trias (CiU). Cabe subrayarlo, teniendo en cuenta que esta semana la actual alcaldesa, Ada Colau (Barcelona en Comú), anunció la puesta en marcha de un plan de barrios que justamente pondrá el acento en los distritos más castigados de la ciudad, como Nou Barris, Ciutat-Vella y Sants-Montjuïc. La alcaldesa prometió una inversión de 150 millones en 15 barrios, así que de conseguir lo que pretende es de suponer que el mapa de la renta cambiará de aquí a unos años, al menos algo. Si no es un objetivo, seguro que es una consecuencia deseable. El teniente de alcalde de Trabajo, Economía y Planificación Estratégica, Gerardo Pisarello, dijo que algunos de los caminos emprendidos por el ayuntamiento en los primeros seis meses de mandato van en esta dirección.

UNA CRISIS SELECTIVA

Trabajo es lo que hay. En un año señalado con frecuencia como el del comienzo de la recuperación económica –el 2014–, los barrios más pobres de Barcelona se volvieron aún más pobres, siguiendo la premisa de que la crisis es básicamente un asunto de las clases bajas. Nou Barris, el distrito con la renta familiar más baja de la ciudad, no solo sigue ostentando ese título sino que su índice de renta volvió a caer, de 56,2 en el 2013 a 53,7 en el 2014; lo cual sencillamente indica más pobreza. En 9 de los 13 barrios del distrito se produjo un descenso de la renta –en algunos ciertamente acentuado, como en Vilapicina i la Torre Llobeta, donde pasó de 64 a 54, o Verdun, de 55,6 a 50,8– y solo en cuatro se produjo algún aumento.

Y comoquiera que Nou Barris es el distrito más pobre, pero no el único distrito donde hay barrios pobres, más allá, en el otro extremo de la ciudad, los vecinos de La Marina del Prat Vermell pueden dar fe de que esta crisis se ensaña con los más vulnerables: su índice de renta ha sufrido un estrepitoso colapso, del 59,1 en el 2013 al 39,4 el 2014. Los pobres, más pobres.

La buena noticia la ha dado el distrito de Sant Martí; allí sube la renta en 8 de 10 barrios y por solo dos puntos la estadística no recupera el nivel previo a la crisis

AUMENTO GLOBAL

La buena noticia, que la hay, es que en el cómputo global de la ciudad la estadística ha experimentado un ligero aumento del 1,1%, arrastrada por incrementos a los que cabría calificar de repartidos y puntuales, azarosos incluso (Fort Pienc aquí, La Bordeta allá, La Vila de Gràcia acullá), si no fuera porque hay un llamativo y sólido aumento en un distrito en particular: Sant Martí. Sant Martí es en sí mismo la buena noticia. Quizá no para descorchar el cava, como el día del Gordo, pero por ahí. En ocho de sus 10 barrios ha subido el susodicho índice, y en seis de ellos de manera acentuada. Por ejemplo, en el Poblenou pasó del 89,6 a 95,4, y en Diagonal Mar i el Front Marítim del Poblenou, de 150,1 a 168,8. En el cómputo general del distrito, la estadística no llega por dos escasos puntos al nivel anterior a la crisis.

Barcelona sigue siendo una ciudad donde predomina la clase media, aunque es una clase media empobrecida con respecto a la de hace una década. Desde el 2007, cuando se pusieron de manifiesto los primeros efectos de la crisis, el mapa socioeconómico de la ciudad ha sufrido, tal vez no un vuelco, pero sí cambios sustanciales, como que el porcentaje de rentas muy bajas ha pasado de representar el 4,1% al 15,5% de la población, o que, en el otro extremo, los más ricos han aumentado, del 7,5% al 11,6%. Los pobres, más y más pobres; los ricos, también más y más ricos. En la exitosa ciudad que vienen a ver visitantes de todo el mundo más de un tercio de la población vive con una renta baja o muy baja. Así están las cosas.

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