Corrían tiempos preolímpicos (1990), cuando Hilton desembarcaba en Barcelona, con un edificio de 11 plantas en la zona alta, que simbolizaba la primera expansión hotelera de la ciudad. Pero los años no pasan en vano para nadie, y el establecimiento había ido quedando obsoleto y muy superado por la acelerada competencia de la última década. El principal grupo hotelero del mundo (3.700 hoteles en más de 80 países, entre ellos otro barcelonés en Diagonal Mar) decidió recuperar el lustre de la marca en la capital catalana con una inversión de 23 millones de euros de la que ya disfrutan los nuevos huéspedes desde hace un par de semanas. La particularidad es que Hilton ha roto su molde habitual para caracterizar el Hilton Barcelona, de cinco estrellas, al estilo de la ciudad, con imágenes y otros detalles que quieren dejar claro que el viajero no está en cualquier lugar.
Información publicada en la página 35 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 26 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La barcelonización es visible en elementos comunes del hotel y en las propias habitaciones. Las referencias a Gaudí son una constante iconográfica, al igual que las imágenes asociadas rápidamente a sus calles, como el Bicing. «El objetivo era que el cliente sienta que está en Barcelona», señalan fuentes del hotel. No solo contemplando imágenes de la Sagrada Família, por ejemplo, sino también a la hora del avituallamiento. Así, el Atrium Bar, en lugar de ser un anodino bar de hotel más, ha creado una carta de tapas, tentempiés y vinos muy al estilo local. No solo para complacer al huésped en búsqueda de inmersión costumbrista, sino también para ganarse al barcelonés, enfatizan.
La misma idea se repite en la terraza jardín de planta baja que abre en verano y ya está en marcha. La gastronomía es la misma, pero la idea de fondo es conectar con el paseante de la Diagonal (junto a L'Illa Diagonal) o el que sale de trabajar en el distrito financiero y busca un momento de relax. Este renovado espacio amplía hasta la zona alta la ruta de terrazas y jardines estivales que en los últimos años se ha convertido en un fenómeno urbano.
Como última pieza abierta al público y de influencia barcelonesa, el restaurante Mosaic, liderado por el chef Jean Hubert Garnier, también se inspira en los platos locales, catalanes y mediterráneos. «Queremos que nuestros clientes, tanto si se alojan en el hotel como si vienen a probar nuestra oferta de restauración, disfruten con todos los sentidos del espíritu de Barcelona, en este caso a través de platos elaborados con productos de proximidad», explica Frank Breuker, nuevo director.
SEIS MESES DE OBRAS / Más allá de los espacios comunes, la millonaria inversión y los seis meses de obras se dejan notar en la reforma integral de las 289 habitaciones y 14 suites, enfocadas tanto al cliente de negocios como al de ocio, donde no faltan los detalles tecnológicos y el diseño. La reforma, a cargo del arquitecto Matteo Thun, se remata con un nuevo vestíbulo coronado por una escultura en el techo obra de Jacobbo Foggini. Y no falta el enorme repertorio de salas de reuniones y trabajo, sello de la firma.
La renovación se enmarca en un año que sumará una docena de aperturas de nuevos hoteles en la ciudad, una cifra que demuestra que el turismo sigue siendo un sector saludable en Barcelona, donde nunca había habido tanta oferta (más de 30.000 habitaciones) y de tanta calidad, sea cual sea la categoría.