Los Mossos d'Esquadra y la Guàrdia Urbana repiten desde este martes el dispositivo policial ya empleado el año pasado en las fiestas del barrio. El operativo, que debe de dar respuesta a un evento que está previsto que congregue a más de un millón de personas en los siete días de actos. Una vez que el paso de los años ha atemperado los conflictos entre una minoría de los visitantes a las fiestas y las fuerzas de seguridad, el operativo se encamina, sobre todo, hacia el cumplimiento de la ordenanza de convivencia, también conocida como de civismo. El ejemplo plamario sería la persecución a la venta ambulante de latas de cerveza. En la edición del año pasado se decomisaron más de 27.000 unidades. Seis patrullas mixtas, con un agente de los Mossos d'Esquadra y otro de la Guàrdia Urbana se encargarán de poner cerco a los 'lateros'. En esta ocasión, la policía local de la capital catalana ya tienen localizados algunos pisos que sirven de almacén para los "lateros", por lo que intervendrán en el momento que consideren oportuno para decomisar el material y alejar a los vendedores ambulantes, según ha señalado un alto responsable del cuerpo.
Por su parte, los Mossos se han marcado como prioridad combatir los hurtos, ya que la aglomeración de personas que se produce durante los días de fiesta mayor son un gran atractivo para los carteristas. No obstante, según la policía autonómica el número de delitos y faltas más comunes no aumenta con respecto a cualquier otra semana del año en el distrito de Gràcia.