Si es 15 de agosto y está en Barcelona, lo mejor que puede hacer en el día que los italianos conocen como el Ferragosto y que acostumbra a ir acompañado de un sol a plomo, es pasearse por las calles engalanadas del barrio de Gràcia.
Las calles de Gràcia se visten para su fiesta. ALFREDO CASAS
Aunque sean visitables hasta el próximo día 21, es este miércoles, primer día de las fiestas tras el pregón, cuando mejor se puede valorar el ingente trabajo de los vecinos.
Como todo día de fiesta mayor que se precie, la mañana del día de la Asunción ha estado protagonizada por distintos actos de cultura popular (léase 'gralles' y 'trabucaires'), así como la no menos clásica misa en la parroquia de Santa Maria de Gràcia.
A la hora del almuerzo, los turistas, sobre todo extranjeros que por mantener sus horarios a eso de las 14.00 horas ya habían comido, han ido desplegándose cámara en ristre por las calles adornadas. Al tiempo, los vecinos realizaban ya su comida de fiesta mayor a la vieja usanza, enmedio de la calle