Cientos de pisos y locales de un lado a otro del Eixample sufren notables temblores al paso de los metros de la L-2 entre las estaciones de Sant Antoni y Sagrada Família. El fenómeno ha alarmado de forma progresiva a los vecinos que desde principios del 2011 han presentado quejas a Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB). Para intentar eliminar las vibraciones la operadora dice que ha actuado en todos los aspectos de los trenes y los raíles en los que podía hacerlo. Pero el problema persiste porque podría tener su origen en una degradación de las vías y su base prefabricada de hormigón, hecha en 1995 con un sistema italiano único en Barcelona y España. Con el fin de conocer la causa exacta de estos temblores generalizados la Conselleria de Territori ha encargado un estudio que se acabará en verano. Mientras, para paliar un problema «molesto pero no peligroso», según la Generalitat, se reduce por sectores la velocidad de los metros.
Dos metros coinciden en la estación de Sant Antoni de la L-2, el viernes, donde empieza el tramo de las vías que causan temblores en los edificios. DANNY CAMINAL
Información publicada en la página 33 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 01 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El tembleque de paredes y techos, que vecinos del barrio de la Sagrada Família describieron como «espectacular y angustioso» en una reciente asamblea, ha bajado ya entre Passeig de Gràcia y Monumental gracias a reducir de 65 a 40 kilómetros por hora la velocidad de los convoyes. En la segunda semana de mayo esta ralentización se aplicará también de Monumental a Sagrada Família. Para más adelante queda aplicarla en el tramo inicial de Sant Antoni a Passeig de Gràcia ya que antes debe hacerse un estudio sobre las importantes consecuencias que tendrá en el servicio de toda la línea.
SUPERAR LA NORMATIVA / Territori reconoce que las vibraciones que se han medido en muchos puntos llegan a los 75 decibelios, máximo que permite la normativa, y que en algunos casos alcanzan los 80. Con estos valores las molestias se perciben con claridad (el movimiento se nota ya a partir de 60), aunque siempre con una intensidad muy variable, según la antigüedad, tipo o ubicación de los edificios situados cerca de los túneles de la ronda de Sant Antoni, la Gran Via y la calle de la Marina.
Los técnicos de la conselleria afirman, sin embargo, y así lo explican en las reuniones informativas que realizan para tranquilizar a los vecinos, que una cosa es la «percepción» de estos temblores y otra el «valor real de su impacto en las estructuras» de los inmuebles. La fuerza y velocidad de propagación de las ondas sísmicas del subsuelo a la superficie debería aumentar «de 10 a 20 veces», aseguran, para que pudiera causar fisuras o hasta grietas en los cimientos o las paredes y tener de este modo consecuencias en su integridad.
Los temblores «están muy lejos de ser peligrosos», insisten los expertos de la Generalitat. Cuando el informe solicitado a los técnicos de la empresa pública de ingeniería Ineco, del Ministerio de Fomento, esté acabado e indique el origen concreto del problema, Territori asegura que encargará un proyecto para reparar los 3,5 kilómetros de vía y de galería.
La información obtenida hasta ahora apunta a una degradación desconocida de la base del túnel como origen del problema ya que TMB ha mejorado, sin éxito, todas las ruedas de los modernos trenes de la serie 9000, los raíles y sus uniones.