El Periódico

UB Gats busca nueva casa

LA protectora, en el campus de la Diagonal, sufrió un incendio provocado en junio en el que murieron

10 gatos PIDE al rector un espacio seguro donde cuidar a los animales

HELENA LÓPEZ
BARCELONA

Sábado, 27 de julio del 2013

La voluntaria Sara Cervelló junto a tres de los gatos de la protectora UB Gats, el jueves por la mañana.

Llevan más de un mes, desde el pasado 28 de junio, haciendo guardias de 24 horas. Tienen miedo. «Aquí no estamos seguros. No podemos arriesgarnos a que vuelva a pasar lo que pasó; pero ya estamos muy cansados, somos pocos voluntarios y cuadrar los turnos de vigilancia, ahora en verano, es cada día más complicado», explica Sara Cervelló, portavoz de la protectora UB Gats, equipamiento ubicado en la Zona Universitària que el pasado 28 de junio sufrió un incendio provocado en el que murieron calcinados 10 de los 13 gatos que se encontraban en la casita de madera que usaban de zona veterinaria. «Tres se salvaron de milagro».

«Esta zona es peligrosa, no solo por el incendio, que fue la gota que colmó el vaso. Ya han entrado otras veces. La valla está rota y por la noche aquí no hay vecinos, hay una discoteca junto delante y esto es una zona de prostitución...», relata Cervelló, quien insiste en que lo único que le piden tanto a la UB -dueña de los terrenos en los que se encuentran actualmente, en los jardines de la facultad de Bellas Artes- como al Ayuntamiento de Barcelona, que está actuando de mediador, es «un espacio seguro».

Cuando nació UB Gats, hace ahora 14 años, en el campus de la Diagonal había una colonia de unos 500 gatos salvajes sin ningún control. La entidad se encargó de esterilizarlos a todos y de controlar las distintas colonias. Hoy por hoy, hay unos ocho colonias totalmente controladas, con unos 40 animales repartidos por el campus que los voluntarios alimentan y controlan médicamente, además de los 40 que tienen en la protectora del jardín de Bellas Artes, donde están los gatos «adoptables». «Los animales que tenemos aquí no podrían vivir en la calle, son abandonados, acostumbrados a vivir con familias. Todos son adoptables. Estamos elaborando un proyecto que entregaremos en septiembre de una casa de adopción», relata Cervelló, quien destaca que todas las personas que trabajan en la protectora son voluntarias, muy afectadas por la tragedia. En uno de los pinos de los jardines han atado un ramo de flores en recuerdo de los gatos fallecidos.

El rector de la UB, Dídac Ramírez, colgó ayer en su blog un texto en el que se referencia a lo sucedido el pasado 28 de junio como un «un acto despreciable y rechazable que merece la más absoluta condena» y aseguraba que «la UB hará todo lo que esté en su mano para evitar ese tipo de actos y garantizar que UB Gats pueda continuar con sus funciones con la misma profesionalidad con la que lo ha hecho hasta ahora».