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REIVINDICACIÓN LABORAL EN EL MAYOR RECINTO SANITARIO DE BCN

La flor del Vall d'Hebron

Los trabajadores denuncian que el hospital pretende cerrar la guardería por los recortes

Miércoles, 20 de junio del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
HELENA LÓPEZ
BARCELONA

La entrada principal del Hospital del Vall d'Hebron olía ayer a transición. Pancartas con mensajes como «Defensem l'escola bressol» y «Retallar en educació és violència» revestían el poco o nada moderno hall del mayor centro médico de la ciudad, donde un centenar de mujeres en bata blanca cantaban reivindicaciones que trasladaban a otras épocas, como «Volem l'escola, l'escola volem, si no ens la donen, si no ens la donen, no callarem» y aplaudían discursos en improvisadas asambleas sobre la importancia de luchar por los derechos adquiridos por los trabajadores del centro, en jaque por los recortes. «Si lograron abrir la escuela aún en época de Paquito, no vamos a permitir que nos la cierren ahora», apuntaba Montserrat Guillén, trabajadora del hospital y madre de uno de los alumnos de la guardería, pionera apuesta por la conciliación laboral abierta en 1974 y ahora en jaque por los recortes.

La concentración 8 Trabajadoras del Hospital del Vall d'Hebron afectadas por los recortes en la escuela. ALBERT BERTRAN

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Información publicada en la página 44 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 20 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Para el próximo curso, la gerencia del Vall d'Hebron ha decidido no abrir nuevas plazas. Es decir, no admitir a más niños. ¿El motivo? Que los presupuestos de la Generalitat han dejado sin subvención los fondos de acción social, con los que se paga este envidiable servicio gratuito -los trabajadores solo pagan la comida y los pañales. «Esto es un hospital y lo que prima es la asistencia sanitaria a los pacientes», apuntaron ayer a este diario fuentes del hospital, que insistieron en que la escuela no se cierra, sino que simplemente no admite nuevos alumnos.

A ojos de los trabajadores, no admitir nuevas matrículas es el primer paso para el cierre. «Esta guardería es una flor. Boi Ruiz debe saber que si la pisa, le saldrá caro. Con todos los casos que están saliendo de corrupción en la sanidad pública, por cuatro chavos que cuesta la escuela la quieren cerrar», denunciaba Ernest Jiménez, veterano (y movilizado) trabajador del hospital, cuyas hijas, de 33 y 14 años, fueron alumnas de la singular guardería, abierta de lunes a sábado, de siete y media de la mañana a diez de la noche.

«Esta escuela permite una conciliación laboral real. Los trabajadores, las trabajadores, principalmente, pueden traer a sus hijos exactamente durante su horario laboral». Lo contaba Teresa Soteras, una de las 22 personas del equipo docente de la escuela, hasta el tijeretazo con 150 plazas. «Ya hemos recogido 4.000 firmas contra el cierre y seguimos en ello», proseguía la educadora de la escuela, a la que asisten hijos de toda la plantilla, de celadores a cirujanos, de camilleros a enfermeras. «Jerónimo Navas [el nuevo gerente] lleva aquí tres meses. La escuela, casi 40 años. No puede llegar aquí y cerrarla. Es indecente», opinaba Guillén.

Bajo míminos

La guardería del Vall d'Hebron no le cayó a las trabajadoras -la lucha fue principalmente de las enfermeras- del cielo. «Fueron dos años de lucha», recuerda Ascenció Trallero, actual directora de la escuela, repartida en dos edificios en el corazón del recinto hospitalario, tocado también por los otros recortes, los de la sanidad. «Somos muchos más los movilizados, pero no podemos concentrarnos porque al estar ya bajo mínimos al no cubrirse las bajas, el resto de compañeros no han podido dejar su puesto de trabajo

-indicaba una de las concentradas a las nueve de la mañana-; hemos aprovechado esta hora porque es la del bocadillo, cuando más gente se puede escapar».

Los que llevan más años en el hospital -abierto en 1952- recuerdan que la batalla fue larga. Hubo encierros y las enfermeras, como medida de protesta, cambiaron las blancas medias de sus uniformes

-en los convulsos 70 las enfermeras aún vestían cofia y medias- por otras negras, en señal de lucha, a la que han tenido que volver. Eso sí, ahora sin medias.

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