Esteve Camps, el pregonero de esta edición de las fiestas de Gràcia, presidente de la Junta Constructora de la Sagrada Família, ha trazado esta tarde un recorrido sentimental por su infancia y juventud, siempre ligada a la exvilla, y ha apelado a los valores que caracterizaron la convivencia en el barrio en aquella época (nació en 1947).
Por el texto que ha leído desde el balcón de la sede del distrito, en una abarrotada plaza de la Vila repleta de vecinos con ganas de que empiecen las celebraciones, han desfilado los nombres de los Lluïsos, el Centre Moral, el Cercle Catòlic, el Orfeó Gracienc, el Aplec de Sardanes, la romería de Sant Medir y el Centre Moral Instructiu de Gràcia. Es decir, lo que coloquialmente se llama la Gràcia de siempre, la de toda la vida. La del taller y la mercería. La que remite a un barrio de clase media y popular catalana en pleno centro de Barcelona.