El dueño de la mayor discoteca del polígono Femades, Raúl Fernández, ha roto una lanza en defensa de la decisión del Ayuntamiento de Cornellà de decretar el cierre de uno de los locales de la zona, la Sala Capitolio, por los frecuentes incidentes que allí se registran. «La zona no tiene problemas, el problema es Capitolio», ha explicado a ACN el dueño de la discoteca Malalts de Festa.
Información publicada en la página 41 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 24 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El caso es realmente alambicado. El ayuntamiento ordenó hace dos semana la clausura provisional de Capitolio por exceder exageradamente el aforo permitido. La decisión pasó parcialmente desapercibida hasta que una jueza anuló el decreto del ayuntamiento con el argumento de que era más importante preservar los 25 puestos de trabajo vinculados a la discoteca que garantizar la tranquilidad y el descanso de los vecinos de la zona. Sin embargo, nada más abrir sus puertas el local gracias a la intervención de la jueza, un joven murió acuchillado frente a las puertas de la discoteca, el pasado fin de semana. El ayuntamiento volvió a la carga el pasado viernes y ordenó de nuevo el cierre del local. La Fecasarm, patronal de este tipo de establecimientos, puso el grito en el cielo, pero esa queja quedó ayer en entredicho con la inesperada opinión del dueño de Malats de Festa.
«La Fecasarm defiende a todo el mundo, y nosotros no queremos que se defienda a todo el mundo, queremos que se defienda el ocio nocturno de calidad», criticó ayer Fernández. Consecuente con esa afirmación, el empresario nocturno anunció de paso que su local abandonaba de inmediato esa patronal.
Un punto de vista distinto es el de los trabajadores de la sala Capitolio. Ayer, a las puertas del establecimiento, se quejaba amargamente Ana Lucía Jesús, una camarera brasileña que espera su primer hijo para octubre. «Ahora no me contratarán para trabajar con esta barriga». Su jefe, César Vilchez, cargaba evidentemente contra la decisión municipal. Aseguraba que la discoteca Capitolio impedía la entrada a los jóvenes problemáticos, pero que nada podía hacer si se quedaban por la zona y en la calle se iniciaban peleas como la que terminó con la vida de un menor el pasado fin de semana.