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El zoo enoja a los animalistas por el sacrificio de un antílope sano recién nacido

Las entidades denuncian la "vulneración muy grave" de la ley que regula estos parques

El complejo de la Ciutadella prepara un código ético y revisará esta discutida práctica

El zoo enoja a los animalistas por el sacrificio de un antílope sano recién nacido

REUTERS / ARCHIVO

Sacrificio con público de una jirafa en el zoo de Copenhague, en diciembre del 2014. El animal fue devorado después por los leones.

CARLOS MARQUEZ DANIEL / BARCELONA

Martes, 26 de enero del 2016 - 10:43 CET

El Zoo de Barcelona sacrificó a principios de diciembre a dos crías de antílope. Una de ellas padecía malformaciones. La otra nació lozana, sana. La decisión se tomó por la carencia de espacio y medios en las instalaciones de la Ciutadella, y por la necesidad de controlar la población y la reproducción de especies. Esta es una práctica más habitual de lo que podría parecer. El sector prefiere denominarla con la voz inglesa 'culling', que no significa otra cosa que sacrificar animales. Las entidades Libera! y Depana han denunciado al zoo ante la Generalitat por el sacrificio del animal que vino al mundo sin complicaciones. Ninguna discusión respecto al que apenas tenía esperanzas de vida.

Las asociaciones acusan al parque de la muerte intencionada e injustificada de esta cría de antílope asiático, hecho que consideran "una vulneración muy grave" de la ley que regula los parques zoológicos. Marta Gomà, presidenta de Depana, califica la decisión de "indefendible". "Hablamos de sacrificio porque quizás muerte suene demasiado grueso, pero en ningún caso es eutanasia, puesto que se trata de un ser vivo en buen estado, no de uno que sufre", advierte.

Sacrificio de jirafa con público en Copenhague

La eliminación de animales de una población mediante el sacrificio humanitario en los parques zoológicos, está recogida como "forma de gestión apropiada" por las mismas entidades de carácter mundial y europeo a las cuales pertenece el Zoo de Barcelona: la WAZA (World Association of Zoos and Aquariums) y la EAZA (European Association of Zoos and Aquariums). Este procedimiento saltó a las portadas en diciembre del 2014 cuando el zoo de Copenhague sacrificó una jirafa ante el público. Después troceraron al animal y los leones dieron buena cuenta de él.

MEDIDA A REVISAR

Un portavoz del zoo señala que esta ha sido una "medida completamente excepcional" y avanza que la dirección del complejo está preparando "un código ético y de bienestar animal en el que, entre otras cosas, se revisará este procedimiento". Esta misma voz explica que no se planteó la reubicación del animal en algún otro equipamiento similar, decisión que no entienden desde Depana, a no ser que la razón fuera puramente económica: "Es mucho más caro mandar un animal a Sudáfrica que administrarle una inyección".

Según las entidades, el sacrificio por motivos de gestión vulnera gravemente la ley 31/2003, de 27 de octubre, que se dictó para "asegurar la protección de la fauna silvestre" y contribuir "a la conservación de la biodiversidad", dos propósitos que según la propia denuncia se estarían incumpliendo en este caso. El zoo, por su parte, alega que se actuó conforme al reglamento del complejo y acorde con la ley.

"PRÁCTICA EXCEPCIONAL"

Jesús Cabana, presidente del comité de empresa del parque de la Ciutadella, habla de "un fallo en los anticonceptivos que acabó con la hembra embarazada", y coincide con la dirección en que esta es una práctica muy excepcional. "No sería normal que fuera habitual, nadie entendería que se críen animales para matarlos, sería una bestialidad". Libera! y Depana piden que se determine la responsabilidad del parque zoológico de Barcelona, una actuación que Anna Mulà, abogada responsable de la denuncia, exhibe "una falta de rigor científico y de buenas prácticas".

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