El gobierno municipal aprobó ayer su proyecto de Plan de Acción Municipal (PAM) y la semana próxima lo llevará a la comisión de Presidencia, donde presumiblemente se aprobará para llegar a pleno a finales de octubre. En medio proseguirá una larga negociación con el PSC. No tanto porque haya diferencias irresolubles sino porque el documento presentado ayer es un ejemplo palmario de inconcreción y habrá que llenarlo de contenido. A las acciones levemente presentadas habrá que ponerles calendario y partidas económicas. De estas últimas ayer se dieron a conocer unas pocas. Las suficientes, sin embargo, para adivinar que los efectos de la crisis obligan al ayuntamiento a una acción de repliegue y, en lugar de apostar por nuevas aventuras de incierto final, ir sobre seguro y destinar buena parte del dinero al mantenimiento, tanto de servicios como de espacio público e instalaciones municipales. Como resumió el primer teniente de alcalde, Joaquim Forn, en la presentación del PAM, «no hay brindis al sol en este texto».,
El mercado municipal del Ninot, en el Eixample, cuyas obras de reforma están paradas, ayer. DANNY CAMINAL
Información publicada en la página 42 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 16 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En lo político, el proyecto presentado ayer no varía en nada el curso de las negociaciones. Hubo, eso sí, descalificaciones del PSC al documento por inconcreto, como manda el manual de las negociaciones, y poco más. La lucha en este campo se centra ya en los cromos a cambiar. Por ejemplo, ambas fuerzas son conscientes de que tendrán que sacrificar algunas iniciativas. La lucha se centró ayer en si el Blau@Ictinea
- la construcción de un nuevo barrio en el Morrot, incluida en el PAM-- cabe considerarlo un cromo o si ya fue descalificado en su día por el pleno, que lo rechazó. Si no se acepta pulpo, CiU tendrá que sacrificar otra pieza que, a lo mejor, ahora no prevé. Lo que es seguro es que el recorrido del proyecto estrella de campaña de CiU en este mandato acaba en el papel que se repartió ayer.
TRES EJES DE PROYECTO / El documento del PAM se estructura sobre tres ejes, más o menos ya conocidos. La reactivación económica, la atención a las personas y la regeneración urbana. De fondo, un marco económico envidiable para otras administraciones con la que está cayendo, con previsión de déficit cero para este mismo año y un ahorro bruto del 15% anual. En los tres puntos toma mucha importancia el mantenimiento de lo ya existente. Así, se prevén 100 millones de euros para los mercados, 115 para los servicios educativos, entre los que además de mejorar lo que ya presta servicio se prevé construir tres nuevas guarderías, y 250 para actuaciones urbanísticas. Además de las tres guarderías, el gobierno propone construir también un nuevo centro de emergencias sociales, otro para familias desahuciadas y tres nuevos comedores sociales en los distritos del Eixample, Sarrià y Les Corts.
El líder socialista en el ayuntamiento, Jordi Martí, empezó ya a jugar la partida de la segunda ronda negociadora. Exigió Martí al alcalde que «decida» con quién quiere pactar la hoja de ruta del mandato, por cuanto, a su entender, CiU ha dado mensajes contradictorios en las últimas fechas. Por un lado, dijo el exdelegado del Icub, el «desmantelamiento de Barcelona Activa en clara sintonía neoliberal» acerca al gobierno a los postulados «del PP», según Martí. Por el otro, el pacto sociovergente para impulsar la educación en la ciudad, del último pleno, dibuja un pacto CiU-PSC en el horizonte. «Parece claro que el gobierno está dividido», aseveró Martí en un intento de ir marcando ya las cartas en la inminente negociación.
LA LLAVE DE LA CAJA / Fuentes del gobierno municipal rechazaron de plano esta supuesta división quelos socialistas atribuyen a las dos almas de la federación en un silogismo que se podría resumir en un Unió quiere al PP, Convergència al PSC. «Lo que sucede -relata esta voz- es que en estos momentos de crisis máxima, quien tiene la llave de la caja es una teniente de alcalde de UDC (Sònia Recasens) y se confunden las cosas».
La aprobación inicial en comisión de la semana próxima parece garantizada, toda vez que ya se conoce el sentido del voto de casi todos los grupos. PSC y Unitat per Barcelona se abstendrán para facilitar la tramitación, aunque, obvio es, presentarán alegaciones (más de un centenar, en el caso de la coalición que lidera Jordi Portabella).
EL VOTO DEL PP, TODAVÍA EN EL AIRE / Iniciativa votará en contra, y el PP duda entre el no y la abstención. Así las cosas, y contando con el peso proporcional de todas las fuerzas en las comisiones, si el PP se decantara por oponerse al proyecto ello obligaría al alcalde a usar su voto de calidad, situación nunca vista antes y que retrata hasta qué punto la actual minoría de gobierno municipal es eso, una minoría.