El Col.legi d'Arquitectes de Catalunya (COAC) otorga hoy la Medalla de Oro a título póstumo a Manuel de Solà-Morales i Rubió, que murió el pasado 27 de febrero en Barcelona. Con su máxima distinción, la institución reconoce la maestría del arquitecto y urbanista catalán, un estratega decisivo en los cambios urbanísticos de la Barcelona de los Juegos Olímpicos de 1992 por su intervención en la transformación del frente marítimo y la remodelación del Moll de la Fusta.
El COAC propone un acto íntimo, donde la familia recogerá el galardón, apoyada por amigos del arquitecto como Rafael Moneo, Xavier Monteys y Joan Busquets.
El Archivo Histórico del COAC acogerá, a partir de este año, toda la documentación y la biblioteca de arquitectura de Manuel de Solà-Morales, que incluye fotografías, planos y maquetas de sus 50 años de trayectoria y un extensa bibliografía con más de 4.000 títulos. Por este motivo, el COAC estrenará un nuevo espacio en la Biblioteca dedicado exclusivamente al arquitecto catalán.
El COAC considera que Manuel de Solà-Morales ha sido una de las voces "más lúcidas" sobre la evolución del espacio urbano y la arquitectura contemporánea. Discípulo de Ludovico Quaroni en Roma y de Josep Lluís Sert en Harvard, destacó también en la vertiente teórica y docente.
Catedrático de Urbanismo a la Escuela de Arquitectura de Barcelona, y fundador y director del Laboratorio de Urbanismo de Barcelona desde su creación en 1968, Manuel de Solà-Morales impartió cursos de diseño urbano a numerosas universidades de todo el mundo, y recibió varios premios y reconocimientos internacionales.
Autor de múltiples estudios, artículos y exposiciones, entre sus libros destacan los recientes 'Diez lecciones sobre Barcelona' y 'De cosas urbanas'. Fue también editor de revistas de arquitectura. También hay que destacar la construcción del centro l'Illa Diagonal con Rafael Moneo, y los proyectos que realizó en ciudades europeas como la revitalización del frente atlántico de Oporto, la transformación del área portuaria de Saint-Nazaire, en la Bretaña francesa, y la estación de Lovaina, en Bélgica.