El Periódico

Català de l'Any 2016

REGULACIÓN DE UNA ACTIVIDAD EN EL LIMBO LEGAL

Colau amnistiará a los clubs cannábicos ya existentes cerca de coles

El veto de abrirlos en las proximidades de centros educativos no se aplicará a los que ya funcionan, como quería Trias

El plan reduce de 150 a 100 los metros entre asociaciones y ciertos equipamientos, excepto en Ciutat Vella y Gràcia

Los clubs de cannabis en Barcelona

VÍDEO: RICARD FADRIQUE

Los clubs de cannabis en Barcelona

Martes, 17 de mayo del 2016 - 20:15 CEST

Los clubs cannábicos son uno de esos asuntos de ciudad que van y vuelven de manera recurrente. Tienen defensores y detractores. Casi nadie se queda en terreno neutral porque es un tema que arrastra clichés, vacío legal, miedos, desconocimiento y malas praxis; todo ello genera un debate social y político casi siempre enconado. El gobierno de Ada Colau heredó de CiU un plan especial para regular su funcionamiento. Lo ha respetado, pero con una importante salvedad: se anula la retroactividad, lo que permite amnistiar a la mayoría de asociaciones que, con la propuesta anterior, habrían tenido que bajar la persiana para siempre.

Xavier Trias tenía una guerra no declarada contra el gremio de la marihuana. Las draconianas condiciones de su regulación suponían clausurar 112 de los 123 clubs que en mayo del año pasado operaban con licencia en la capital catalana. Al aplicar sobre el mapa los 150 metros de distancia que, como mínimo, estimaba CiU que debía haber entre estas asociaciones y los locales frecuentados por menores de edad (escuelas, bibliotecas, centros deportivos...) y los equipamientos municipales, la mayoría de los clubs se veían abocados al cierre. Para poder rescatar esas licencias, según ha aportado este martes la teniente de alcalde Janet Sanz, la ciudad debía destinar 14,4 millones de euros en indemnizaciones, cantidad que CiU reduce a una tercera parte como mucho.

TRASPASO VETADO

Barcelona en Comú ha reducido esa distancia hasta los 100 metros a excepción de Ciutat Vella y Gràcia, donde se mantiene el perímetro convergente porque la densidad de locales así lo requiere. Eso ya es darles un pulmón. Pero la diferencia más sustancial es que los que ya dispongan de permiso municipal podrán quedarse donde están, aunque sea al lado de un colegio, un CAP o un centro de rehabilitación de drogodependientes, siempre que cumplan con otros requisitos técnicos. Eso sí, el que consiga mantener el estatus por su condición de veterano no podrá traspasar el negocio.

Respecto a la distancia mínima, la propuesta del ayuntamiento reza: "La distancia con los centros educativos también tiene como objetivo evitar la convivencia de los clubs cannábicos en una situación de excesiva proximidad con un tipo de equipamiento donde hay una elevada concentración de población joven, que es el colectivo con mayor vulnerabilidad por lo que respecta al consumo de cannabis". La misma inquietud comparte el documento respecto a los equipamientos destinados a las personas en proceso de tratamiento de adicciones.

"DIÁLOGO ABIERTO"

Otra de las condiciones del plan del gobierno que el miércoles se debatirá en la comisión de Urbanismo es que las asociaciones cannábicas no superen los 200 metros cuadrados, requisito del que también se salvan los que ya tengan licencia y rebasen esa superficie. Lo que sí deberán cumplir todos, los viejos y los nuevos, es la instalación de una chimenea, el acceso independiente desde la calle y una doble puerta o vestíbulo de separación. Para adaptar los locales, el consistorio otorga un plazo de 18 meses desde la entrada en vigor de la normativa.

Eric Asensio, portavoz de la Federación de Asociaciones de Cannabis de Catalunya (CatFAC), celebra que la propuesta "deje de ser retroactiva", lo cual evitará, señala, "que ningún club que tenga que cerrar". Explica que son los menos los que están cerca de escuelas, y achaca el rechazo social "al desconocimiento y a la mala praxis de algunos locales". Dice que el diálogo y la negociación "han sido mucho más abiertos con Barcelona en Comú que con CiU" y avanza que quieren discutir y dar a conocer la normativa a la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) para que el gremio no genere tanto rechazo en los barrios. También quieren verse con las asociaciones de padres y madres, que quizás sean los que más reparos tengan ante el proyecto tal y como ahora está planteado.

DOS APLAZAMIENTOS

El gobierno de CiU dictó la suspensión de nuevas licencias el 13 de junio del 2014 con la promesa de elaborar una normativa. Con la llegada de las elecciones de mayo del 2015 el equipo de Trias tuvo que impulsar una moratoria de un año -tras la aprobación inicial del plan en comisión de gobierno, en ningún caso en el pleno- al ver que el tiempo se les echaba encima con la cita electoral. La previsión de los convergentes, que no contemplaban la posibilidad de perder el ayuntamiento, era aprobar la medida, muy criticada por entidades y oposición, en el pleno de octubre o noviembre. Con la llegada de Colau todo se ha retrasado, pero en el horizonte está el límite de la segunda moratoria. Si el 13 de junio del 2016 no se ha aprobado el plan especial urbanístico para la ordenación territorial de los clubs y asociaciones de cannabis, la ciudad volverá al escenario anterior al veto de nuevas licencias, esto es, a una normativa mucho más laxa que fue precisamente la que propició el 'boom' de estos locales en la capital catalana. Debería salir adelante en el pleno de mayo. Y parece que va por el buen camino.

Doble golpe al gremio de la marihuana

En las últimas semanas se han producido dos noticias que ponen en evidencia las malas praxis de algunos de los clubs cannábicos, algo que las asociaciones lamentan porque, a su modo de ver, dañan la imagen de un gremio del que poco o nada se conoce más allá de las detenciones y las redadas. El 4 de mayo, la Guardia Civil desarticuló un entramado criminal dedicado al tráfico de marihuana en Barcelona. Se detuvo a 10 personas y se realizaron registros en ocho domicilios y en el club K-lite, en la calle de Muntaner. Los investigadores creen que cultivaban la marihuana en los pisos para venderla a los clientes del local. En Catalunya, el cultivo de marihuana en recintos particulares se ha extendido en los últimos años. Estos huertos domésticos no solo facilitan el crecimiento de las plantas lejos de ojos ajenos sino que también aumentan la eficiencia de la producción gracias a la simulación de la luz solar con las lámparas.

A mediados de abril se produjo otra noticia vinculada a este sector. La Audiencia de Barcelona condenó a cinco años de prisión a los dos fundadores del club La Mesa Barcelona, sito en la calle del Rec, por un delito de tráfico de drogas y otro de asociación ilícita. En noviembre del 2013, la Guardia Urbana se incautó de casi 2.400 plantas -unos 20 kilos- de marihuana en una nave alquilada por los dos condenados.

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