«Simplemente, es genial. ¡Es perfecto para romper con la rutina!» Esta opinión -de Isabel Vaquero, una espluguense de 34 años- es la tónica de todos los que se han lanzado a probar en sus propias carnes
Maite Mesa e Isabel Vaquero, con sus mojitos, y la estilista, en la terraza Roba Estesa, el jueves. ALVARO MONGE
Información publicada en la página 307 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 04 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-exactamente, en sus propias manos- la innovadora propuesta que ha organizado, para los meses de julio y agosto, la terraza Roba Estesa del Hotel Neri (Sant Sever, 5). Por el módico precio de 15 euros, este pequeño oasis del barrio Gótic, cuyo nombre evoca al entorno en el que se encuentra -patios y tendederos de las casa vecinas-, propone entre las 18.00 y las 22.00 horas combinar un cóctel con una sesión de manicura exprés de 15 minutos. «Queríamos aunar el concepto de estética y la terraza-jardín con algún servicio sencillo y práctico», señalan fuentes del Neri.
El servicio de manicura, a cargo de la escuela de imagen Cazcarra y que incluye el limado de uñas, las cutículas, un relajante masaje de manos-«lo que más gusta y sorprende», señala Helena Vázquez, una de las de las estilistas- y el pulido y esmaltado de las uñas, se puede realizar antes, durante o después del cóctel. Este último, a elegir de una completa carta, donde destacan el combinado de la semana y el tan solicitado mojito. «No es lo mismo que ir al centro de belleza», exponía el jueves Vaquero, después de probar la experiencia. «La chica va haciendo y nosotras hablando, como si estuviéramos en una cafetería», añadía. Teniendo en cuenta el precio normal de los combinados (12 euros) y de una manicura (entre 10 y 15 euros), los 15 euros que cuesta la oferta convierten este pack en un goloso caramelo. «Está súper bien. Lo tendrían que hacer más hoteles», apuntaban ese jueves Lidia Muñoz y Yasmín Maldonado.
Ellos, sin esmalte
La idea, importada de otros hoteles europeos, ha ido corriendo como la espuma por a las redes sociales y el boca oreja, y desde hace dos semanas llena la terraza. «Lo vi a través de un enlace de la revista Cuore por internet, e inmediatamente lo compartí por whatsapp con mis amigas y decidimos venir», explicaba la amiga de Vaquero, Maite Mesa, de 34 años. «La semana que viene, con mi prima», añadió esta última. Y es que quien prueba, repite. «Hay una chica que viene cada semana a probar un color de uñas diferente», comentaba Itziar López, otra estilista de Cazcarra.
A pesar de lo que los prejuicios puedan comportar, entre toda la clientela, de entre 20 y 60 años, no faltan los hombres. «En Estados Unidos hay muchos que se hacen la manicura», explicaba Matt Haw, de Chicago, quien se encontró el pasado jueves con la sorpresa y no dudó en probar. «Ellos quieren arreglarse las uñas y tratamientos, sin esmalte», exponía López.