El gobierno en minoría de CiU en Barcelona ha rectificado este martes a última hora el nuevo contrato del servicio de teleasistencia domiciliaria a ancianos y otras personas solas o dependientes de la capital al eliminar, por ahora, unas cláusulas que preveían introducir el copago por los usuarios.
La cuarta teniente de alcalde y responsable de Calidad de Vida, Maite Fandos, consideró "un error" haber incluido la medida antes de realizar el debate sobre la conveniencia de instaurar un precio a esta ayuda social. "Nos hemos equivocado", ha dicho la responsable convergente y ha añadido que la decisión no se tomará sin que haya una mayoría política que la avale.
Las condiciones del contrato para ceder el servicio a una empresa externa en el 2013 y 2014 por 20 millones de euros han salido adelante en la comisión de Calidad de Vida con el apoyo de CiU y UpB, las abstenciones de PSC y PP y el rechazo de ICV-EUiA.
10.000 USUARIOS MÁS
El texto inicial incorporaba una cláusula en la que se preveía "implantar en el 2013 el copago por el beneficiario en los términos fijados" por el consistorio, y otra que abría la puerta a establecer precios públicos para ello.
La edila no ha descartado, sin embargo, aplicar en el futuro el copago, aunque a "solo una parte" de los 50.000 usuarios registrados en el 2011. El nuevo contrato permitirá, según fuentes municipales, ampliar en 10.000 los beneficiarios.
ICV-EUiA ha acusado a CiU de esconder su intención de hacer pagar por un "servicio social clave en una población envejecida" como la de Barcelona. El PP, socio de CiU al inicio del mandato pero del que los nacionalistas están cada vez más alejados, se jactó de "forzar" con su abstención la retirada de la medida.