Tras seis meses de auditoría, el ayuntamiento ha llegado a la conclusión de que Barcelona necesita "un nuevo modelo" en materia de ciclismo urbano. El paradigma actual está "saturado y ha tocado techo", así que se impone dar un vuelco para que este medio de transporte siga siendo sostenible. Eduard Freixedes, concejal de Movilidad, ha presentado esta mañana el plan de fomento de la bici, para el que se destinarán cinco millones de euros en los próximos tres años. Semejante dispendio no da para muchas maravillas, así que las novedades van más por el camino de la ordenanza que por el de la infraestructura, esto es, regular el medio por la vía teórica.
Se confirma que las bicis tienen los días contados en las aceras. CiU ya cocina una nueva ordenanza para que en octubre pueda empezar todos los trámites de diálogo y revisión antes de ser aplicada en el primer trimestre del 2013. El actual reglamento, ha precisado el edil, es "difícil de cumplir y de hacer cumplir". Cierto es que el redactado no ayuda. Valga un ejemplo: está prohibido circular a menos de un metro de las fachadas. En caso de atropello en esa zona, ¿qué juez será capaz de deliberar la distancia a la que el ciclista pasó frente en el que arrolló a una anciana? Desparecerá el concepto de acera transitable en caso de tener más de cinco metros de ancho. Ahora solo se podrá ir en bici por aquellas zonas peatonales que estén debidamente señalizadas. "Se podrán contar con los dedos de una mano", ha señalado Freixedes, que ha adelantado que Gran Via será uno de ellos.
También se mantendrá el de la Diagonal, pero no por convicción, sino por necesidad. El consistorio es consciente de que este vial, en su tramo entre Francesc Macià y paseo de Gràcia, es un nido de conflictos entre bicis y peatones, pero no piensa eliminarlo hasta que no se realice la reforma pendiente en la avenida. Esto podría suceder en un plazo de dos años, ha indicado Freixedes. Si no hay dinero para el proyecto, no se descarta convertir el lateral en zona 30 para que las bicis puedan bajar a la calzada y abandonar definitivamente la acera. Se mantendrá "porque lo usa mucha gente" a pesar de los problemas que genera a diario, una manera de decir que el remedio podría ser peor que la enfermedad
Expulsar a los ciclistas de los pasillo peatonales implica convertir la bici en un medio de transporte más. Ya lo era, pero el hecho de usar la acera mantenía ese plus de herramienta de ocio que ahora perderá. Las mismas normas y los mismos derechos. Así las cosas, el ayuntamiento no descarta que el uso del casco sea obligatorio o que los ciclistas tengan que poseer un seguro a terceros para hacer frente a las consecuencias de un accidente. El casco es una herramienta que las asociaciones ciclistas siempre han repudiado para la ciudad, y hasta la fecha, el consistorio había comulgado con ese punto de vista. Ahora la cosa cambia, la bici se instala de manera definitiva en la calle y quizás sería bueno dotarla del mayor número de medidas de seguridad posible. Por el momento, es una cosa que está en estudio. Por lo que respecta al seguro, Freixedes ha sostenido que están a la espera de que la DGT modifique el reglamento de la bici, donde podría incluirse la obligatoriedad de estar asegurado. Sobre un hipotético permiso de conducir para ciclistas, ha dicho que no hay referentes en Europa y en principio queda descartado.
El ayuntamiento también se plantea actuar en aquellos cruces en los que se han producido más de tres accidentes con bicis implicadas en el último año, así como mejorar la red de carriles para evitar esos puntos muertos en los que el vial muere y deja al usuario sin continuidad. En estos casos, el edil ha precisado que se crearán "puentes ciclistas", zonas de seguridad para alcanzar otros pasillos destinados a este colectivo.
Desde el 2002 se han producido 528 atropellos por una bicicleta en una acera. En el 2011, de las 90 personas arrolladas por un ciclista, 51 estaban en su zona peatonal, un aumento del 264% respecto al año anterior y una muestra del creciente conflicto de convivencia en estos espacios. Aun así, el histórico demuestra que no son más de 0,16 atropellos diarios, cifra ridícula si se compara con los accidentes sobre la calzada o los cerca de 17 motoristas que cada día se van al suelo en la capital catalana.
Por lo que respecta a los elementos de caucho que funcionan como separador en algunos carriles bici, Freixedes ha asegurado que no habrá decisión salomónica sobre quitarlos o mantenerlos. A principio de mandato, CiU se mostró partidario de eliminarlos porque provocaban tropezones de peatones y accidentes de motoristas. Ahora, la idea es estudiar cada caso porque cada calle "tiene unas características peculiares" que obligan a tomar una decisión u otra.
En cuanto a proyectos de futuro, el ayuntamiento también prevé crear 5.000 nuevas plazas de aparcamiento para bicis antes del 2015, mejorar el carril bici de Paral·lel, conectar el vial de Gran Via entre Aribau y paseo de Gràcia o mejorar la señalización de las zonas 30 para recordar a los vehículos a motor que ese espacio es apto para el ciclista.