El Periódico

El pregón que Barcelona se merecía

Pérez Andújar ha hecho un repaso emocionante y enciclopédico de la cultura popular de la ciudad

 Pregón de la Mercè 2016 a cargo de Javier Pérez Andújar.

ALBERT BERTRAN / VÍDEO: MÒNICA TUDELA

 Pregón de la Mercè 2016 a cargo de Javier Pérez Andújar.

CARLES COLS / BARCELONA

Jueves, 22 de septiembre del 2016 - 20:07 CEST

El pregón de la pretendida polémica, discutido por la persona elegida para pronunciarlo, Javier Pérez Andújar, sometido a un juicio sumarísimo en el tribunal popular de internet por retratar el ‘procés’ como Hans Christian Andersen el fondo de armario del emperador, ha resultado ser al final un emocionante homenaje a los barceloneses, un texto para conservar, pues casi de forma enciclopédica repasa los cimientos culturales de esta ciudad, pero los de la cultura popular, que no es poca cosa. Ni una referencia al que ha sido su Moriarty particular desde que Ada Colau le ofreció ser pregonero, Toni Albà. La fiesta mayor de Barcelona ha dado comienzo con un canto a la Barcelona que seguro que aún está ahí y que sería más visible si no la taparan los turistas y las banderas, un pregón enaltecedor, como si se avecinara la batalla del día de San Crispín.

¿Qué tienen en común Cassen, Carpanta, Curtis Garland, el detective travelón Anarcoma, un erudito como Martí de Riquer, el Quijote, el Capitán Trueno, Onofre Bouvila, la familia Ulises y una larga lista más de personajes reales y de ficción a los que recurrió Pérez Andújar para construir su delicioso pregón? Pues que han sido la dieta cultural cotidiana de buena parte de los barceloneses de su generación, de la anterior y de la posterior, lo que que ocurre es que en su caso esa digestión intelectual ha sido más bien la de Gordito Relleno (con un par de…, tal vez por primera vez homenajeado en el saló de Cent de la Ciutat), porque Pérez Andújar, como ha quedado certificado, se ha distinguido a lo largo de su vida por un apetito lector insaciable que le ha convertido en escritor.

BARCELONÉS ES CUALQUIERA

“Barcelona, acantilado de la edición contra el que van a romper generaciones de lectores, oleada a oleada”. Así ha definido el pregonero la ciudad en la que creció, porque nacer lo hizo en Sant Adrià, cosa que no importa porque cuando lo hizo era pequeño, apéndice que él mismo repitió varias veces, quien sabe si por subrayar que barcelonés es cualquiera, haya nacido en Vilanova i la Geltrú o en Sant Adrià del Besòs.

Gesto conciliador de Trias

El exalcalde Xavier Trias ha parecido querer zanjar la polémica previa al pregón con el tuit que ha lanzado al término del discurso de Javier Pérez Andújar. "Muchas felicidades por un pregón lleno de literatura, recuerdos y Barcelonas. Y ahora, a disfrutar de la fiesta", ha escrito.

El pregón merece casi ser viviseccionado, porque está lleno de rincones por descubrir, de pistas que seguir, como cuando hace referencia a “Barcelona, ciudad de caballitos y mamíferos”, aparentemente un enigma, un guiño escondido al poeta libertario Jesús Lizano y, tal vez así, como de pasada y solo para entendidos, respuesta a su trifulca con los ‘procesistas’. ”Yo veo mamíferos, mamíferos con nombres extrañísimos. Han olvidado que son mamíferos y se creen obispos, fontaneros, lecheros, (…) marqueses, ejecutivos, socios, italianos, ingleses, catalanes. ¿Catalanes? Yo veo mamíferos”, decía Lizano.

Sería simplón redurcir el pregón de la Mercè 2016 a una suerte de versión extendida y sin música del ‘Qualsevol nit pot sortir el sol’, de Sisa. Ha sido algo más profundo, un poco, salvando las siderales distancias, como la poesía de Walt Whitman, que retrataba con tanta pasión y al mismo tiempo de forma tan exhaustiva los Estados Unidos de su tiempo que, según parece, Mark Twain hizo la broma de decir que más que un verso le salió un inventario.

El pregón ha estado dedicado a muchos autores, personajes y paisajes, tantos que vale la pena ordenarlos un poco. Por ejemplo, a las mujeres, “a esas escritoras que no solo fueron obligadas a renunciar a su propio nombre, sino que además fueron condenadas a ocultar su condición de mujer, pues encima tenían que ponerse seudónimos masculinos”. Mención especial, en este apartado, a Maria Victòria Rodoreda, autora con siete nombres distintos, todos masculinos, de decenas de novelas de ciencia ficción, del oeste y de espionaje.

VIVAN LOS QUIOSCOS

También a los quioscos, “la memoria del pueblo, la librería del pobre”. Aquí el homenaje fue para el de la plaza de Castilla, “que mantuvo hasta que pudo el toldo con el logotipo del 'Papus' frente al edificio donde estaba la revista”.

Equivalente elogio se ha llevado la editorial Bruguera, “buque insignia de la cultura popular barcelonesa, y buque insignia de la explotación del hombre por el hombre y de la lucha del creador por defender sus derechos de autor”.

Luego están los artistas de los que solo gente como Pérez Andújar se acuerda en público de vez en cuando, como José Cabrero Arnal, padre de Pif, “el perro más popular del cómic francés” (Milú es belga, que quede claro), que huyó de España tras la guerra, “se convirtió en refugiado y luego lo encerraron en el campo de Mauthausen, y allí sobrevivió dibujando caricaturas pornográficas para sus guardianes nazis”. Por recordar aventuras como esta y narrarlas con pasión se hizo un hueco en ‘Saló de lectura’ de BTV Pérez Andújar, puede que el mejor programa televisivo de libros que se ha hecho jamás en España.

La mejor dedicatoria del pregón, la más colauista, si así se prefiere ver, a los verdaderos arquitectos de Barcelona, a los vecinos, porque su tesis (no es nueva) es que los primeros alcaldes democráticos no eran los timoneles del cambio, sino que lo fueron “las mujeres y hombres que convertían un descampado en un ambulatorio con la fuerza de la lucha vecinal, que se enfrentaron a las excavadoras, que cortaron las calles con la misma decisión con que en verano se corta una barra de helado, trabajadores y trabajadoras que tras agotarse en las cadenas de montaje, sacaban fuerzas de su propia pobreza para convertir la vida en democracia”.

“Barceloneses del mundo, ¡uníos!, Visca la festa major”. Así se ha despedido Pérez Andújar.

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