El Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria de Barcelona promueven la creación de un complejo de empresas ('clúster', en la denominación en inglés) náuticas en el Port Vell a partir de dos proyectos. Primero, la reconversión en una instalación para grandes yates del puerto deportivo del muelle de la Barceloneta (Marina Port Vell), un plan polémico aún en tramitación. Y segundo, la ampliación del taller de reparación y mantenimiento de embarcaciones de placer de grandes dimensiones situado alrededor del cercano muelle de Catalunya (Marina Barcelona 92), cuya primera fase de obras acabará antes de final de año.
El presidente del puerto, Sixte Cambra, y el alcalde Xavier Trias han presentado este martes la iniciativa en la que también participa la Fundación para la Navegación Oceánica de Barcelona, ente público que fomenta la formación y la innovación en el sector náutico. El Barcelona Clúster Nàutic quiere integrar empresas, instituciones y centros de investigación que tienen el mar como elemento común y aprovechar su potencial económico. En el futuro se prevé incorporar al organismo la Facultat de Nàutica adscrita a la UPC, la nueva marina de la Bocana Nord (las obras se adjudicarán en el 2013), el Consorci el Far de formación profesional y la Confraria de Pescadors.
Cambra dijo que la capital catalana tiene las "condiciones óptimas" para ser un referente del sector. Un informe de la fundación y la Universitat de Barcelona afirma que en Catalunya existen 1.175 empresas vinculadas a la náutica, el 68% de ellas en las comarcas barcelonesas. La formalización del 'clúster' se hará en diciembre coincidiendo con la celebración en la capital catalana de la convención anual de la AIVP, la red de las principales ciudades portuarias del mundo.
IMPACTO CIUDADANO
La conversión de los 410 amarres actuales para embarcaciones de hasta 30 metros de eslora de Marina Port Vell en solo 166 para los mayores yates que existen hoy, de más de 100 metros, ha sido cuestionada por los grupos de izquierda de la oposición municipal así como por vecinos y comerciantes de la Barceloneta. Rechazan el impacto en una zona portuaria tan próxima e integrada en la ciudad de un recinto exclusivo y que generará una muralla de hasta 20 metros, la altura de los superyates.
Trias negó que pueda crearse tal muro y aseguró que negociará para lograr un acuerdo con las demás fuerzas municipales. Igualmente manifestó que mantendrá "reuniones constantes" con vecinos y comerciantes para que "comprendan y acepten" un plan que dará "vida y trabajo al barrio y a la ciudad". El alcalde aseguró estar convencido de que la "mayoría de la gente entenderá la obra" al igual que el también contestado Hotel Vela, el rascacielos construido en primera línea de mar en la Bocana Nord.