«Lo mejor de todo, coger una ola y no tener miedo», explicaba, el pasado sábado y antes de empezar su clase, Gina, de 10 años, que, junto a su hermana, Martina, de 8, han sido una de las primeras alumnas de la Pukas Surf Eskola Barcelona. Este centro -la primera escuela de surf de la marca Pukas fuera del País Vasco- abrió sus instalaciones el pasado 5 de mayo dentro del Club Natació Barcelona (CNB), frente a la playa de Sant Sebastià, y ha tenido una gran acogida por parte de los barceloneses. En menos de cuatro meses, han pasado por él 950 alumnos y se han realizado cerca de mil alquileres de material. «Hemos superado totalmente nuestras expectativas», explica Alberto Bocchetto, el director del centro en la capital catalana.
En clase El director de la escuela, Alberto Bocchetto, con Martina, de 8 años, el pasado sábado. Álvaro monge
Información publicada en la página 31 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 06 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Las escuelas de San Sebastián y Zarautz tenían mucho clientes de Barcelona y cada año venía más gente», señala Bocchetto, como uno de los motivos principales por los que han apostado en invertir y establecerse en la capital catalana. Además, «si en otoño hay 120 personas surfeando en el agua, es que aquí pasa algo», añade, reflejando esta tendencia alcista del surf en toda la costa barcelonesa.
La escuela, que nació ahora hace 30 años en el País Vasco, además de las clases tradicionales de surf (con la posibilidad de lecciones individuales, en pareja y en grupo), también ha añadido a su oferta clases de paddle surf, que consiste en remar de pie, manteniendo el equilibrio, sobre una tabla de surf grande -«y que en verano, cuando no ha habido olas, ha tenido un éxito brutal», señala Bocchetto-, y pilates sobre tabla de surf. «Es fácil aguantar el equilibrio y, luego, al estar en el agua, se hace doble trabajo» explicaba el pasado sábado, sobre esta última modalidad, Ana Aramburo, madre de Gina y Martina. Además, el centro también dispone de una tabla totalmente adaptada para minusválidos, con la que se han obtenido resultados muy satisfactorios.
El grueso actual de la clientela, que cada vez se diversifica más, son niños (a partir de 6 años), y adultos entre 20 y 40 años. Entre estos últimos, destacan gente del mundo empresarial y autónomos, además de personal del sector restauración de la Barceloneta y clientes del Hotel W. «Probaron una clase y ahora estamos aquí cada fin de semana. Nunca un deporte les había llenado tanto», señala, sobre sus hijas, Aramburo, quien reconoce que, hasta que no se introdujo en este mundillo, lo encontraba aburrido.
De cara al otoño-invierno y en contra lo que pueda pensar mucha gente, la demanda sigue in crescendo. Los primeros cursillos de la temporada, que se inician el próximo sábado 8 de septiembre -e incluyen, como todos, la tabla, el neopreno, el instructor, y entrenamiento en seco y en el mar-, ya cuentan con cinco grupos formados. Además, ahora, gracias al éxito inicial, Pukas Surf Eskola Barcelona está estudiando instalar una segunda base en primera línea de mar, sobre la arena.