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Barcelona padece desde las nueve de la mañana su tercera jornada de huelga de conductores de autobús en una semana. Los paros previstos, tal y como sucedió el viernes de la semana pasada, son solo parciales. Nada que ver con la huelga más contundente del lunes 1 de octubre. El desconcierto de los usuarios, pese a todo, es notable, primero porque no es fácil memorizar con exactitud qué servicios mínimos hay en cada hora del día y en qué lineas hay excepciones, y segundo, porque el seguimiento es desigual. A media mañana había colas en algunas paradas, pero también pasaban vehículos conducidos por empleados de Transprtes Metropolitanos de Barcelona (TMB) que han decidido no secundar la huelga.
La protesta laboral consiste en una interrupción del servicio de dos horas por turno. Así, en realidad, la huelga comenzó de madrugada, entre las dos y las cuatro, pero entonces su repercusión fue muy menor. Entre las 9 y las 11, los servicios mínimos dictados por la Generalitat eran del 50% en los momentos de mayor demanda, pero en varias líneas (9, 21, 63, 65, 95, 109, 150 y 157) erandel 25%. Otros usuarios perjudicados son los de los buses de barrio. La orden de la Generalitat establece que circule un único autobús en toda la ruta.
Por la tarde, el paro parcial se reanudará a las cuatro y se rolongará hasta las seis. Para esa franja horaria, los servicios mínimos son del 50% para el conjunto de la red.
Salvo que se produzca una desconvocatoria de la huelga en el último minuto, como ya sucedió el lunes de la semana pasada, los paros intermitentes se repetirán a lo largo de toda la semana.