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Los temores de las prostitutas que trabajan en las calles de Barcelona, es decir, que el veto al ejercicio de la actividad que les sirve de sustento firmado por CiU y PP el pasado julio no haría más que empeorar sus ya precarias condiciones de vida, parecen confirmarse. Al menos, eso se desprende haciendo una primera lectura de las cifras sobre multas impuestas durante el primer mes de la prohibición hechas públicas ayer por el municipio: 112 multas a clientes versus 204 a meretrices. Estos datos contrastan con el repetido argumento con el que el alcalde Xavier Trias había justificado el endurecimiento de la ordenanza desde el primer momento: que la persecución policial se centraría en el cliente.
Un hombre contacta con una mujer en el paseo marítimo de la Barceloneta, a la altura de la calle de Trelawny, la madrugada del pasado sábado. FERRAN NADEU
Información publicada en la página 35 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 27 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pese a lo revelador de las cifras, el municipio se reafirma en su discurso y ofrece datos comparativos. Las 112 multas impuestas a clientes de sexo mercenario en el último mes suponen un incremento de un 154% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que las 204 multas a meretrices representan un aumento de un 61%. En este sentido el gobierno insiste en que la intención es invertir la tendencia. Pese a que este mes las multas son un 64% a mujeres frente a un 36% a clientes, las cifras de las primeras están 10 puntos por debajo que el año pasado, y los portavoces municipales insisten en que la intención es que esa diferencia vaya aumentado, hasta llegar a multar más clientes que meretrices. Pero este es un objetivo harto difícil al ser ellas las que están permanentemente expuestas en la calle, y no los clientes, que, por su condición, acuden a las zonas de prostitución solo en momentos puntuales.
TRABAJOS SUSTITUTIVOS / Además, fuentes municipales subrayan que, de las 204 multas impuestas a prostitutas, «la mayoría podrán sustituir el pago de las sanciones por cursos de reinserción», según recoge la propia ordenanza. En cuanto a las denuncias por consumar las relaciones sexuales previo pago en plena calle, la concejala de Mujer y Derechos Sociales, Francina Vila, apuntó también ayer en la comisión de Presidencia, que en el primer mes de vigencia del endurecimiento de la ordenanza del civismo -que entró en vigor el 17 de agosto- se han impuesto 22 multas, lo que supone un incremento igualmente de un 22% respecto al año anterior.
MÁS QUEJAS VECINALES / La síndica de Greuges, Maria Assumpció Vilà, defendió asimismo ayer, tras conocer el primer balance del cambio en la ordenanza, que su endurecimiento «no ha mejorado» la situación de la prostitución. En declaraciones a Europa Press, Vilà constató la información publicada ayer por EL PERIÓDICO: que con la nueva norma las prostitutas se han desplazado a puntos como el litoral, y algunas chicas han rebajado precios, una situación que cree que también se ve abonada por el aumento de la pobreza.
Vilà consideró que debe actuarse «especialmente contra las mafias», y destacó que por primera vez desde que asumió el cargo hace dos años ha recibido quejas de vecinos «molestos por ruidos y altercados derivados del ejercicio de la prostitución»
-24 en concreto-, sobre todo en el Raval, algo que contrasta con los datos municipales que aseguraban que las quejas recogidas en el 092 habían disminuido en un 57%.