Ciutat Vella inicia este mes de octubre el Plan de Inspección de la Rambla (PIR), con el objetivo de poner orden en el sobreexplotado paseo. La actuación, en el marco del Pla Cor, consiste en una "tarea intensiva de control sobre las actividades que se llevan a cabo en el paseo", así como la revisión de algunos aspectos relacionados con el uso del paisaje urbano.
Se trata, básicamente, de hacer cumplir la normativa vigente, algo que es obvio que actualmente no sucede. Se empezará por las floristas, los antiguos pajareros, los quioscos, las terrazas y el paisaje urbano (camisetas del Barça colgadas en las fachadas...).
En esta primera fase del PIR también se vigilará la colocación de pizarras, carteles y menús, el estacionamiento de motos en las estrechísimas aceras, la actividad de trileros, el reparto del 'flyers' (actividad ilegal) y la actividad de vendedores ambulantes de pitos y objetos voladores.
Otra de las novedades del Pla Cor presentadas este martes es la redacción de una nueva normativa para los pintores del paseo, que seguirá la línea iniciada con las estatuas. Es decir, un jurado para asegurar la calidad de las pinturas que se venden en la Rambla. Actualmente hay 84 licencias.