No forma parte de la ruta turística en China y a la mayoría de barceloneses les sonará, nunca mejor dicho, a chino. Pero desde ayer Shenzhen es una ciudad hermanada con Barcelona. Una alianza más prometedora de lo aparente, porque el historial de la metrópoli asiática es de los que dan vértigo: de mini aldea de pescadores a mega urbe de 15 millones de habitantes en solo 30 años especializada en tecnologías e innovación. Ese carrerón es el que ha hecho que el ayuntamiento de Barcelona haya incluido a Shenzhen en una ruta promocional que solo toca grandes enclaves estratégicos (en busca de inversores y proyectos) como Pequín y Hong Kong.
Esta mañana, (a las 6.00 am hora local) el alcalde Trias y su equipo han recalado en la gigantesca ciudad para firmar el hermanamiento y explicar el proyecto barcelonés y las posibilidades de inversión en Barcelona ante empresarios de la zona. La capital catalana se muestra abierta a los emprendedores chinos, aunque muchos echan de menos más detalles y propuestas concretas sobre un eventual desembarco, más allá de las generalidades y cualidades que se promocionan.
Tras la presentación económica, Trias y el alcalde de Shenzhen, Xu Qin, han suscrito un convenio para colaborar en proyectos económicos y culturales. “El futuro es Shenzen”, ha dicho el alcalde barcelonés, apabullado ante los datos que ha disparado su homólogo: crecimiento del PIB del 25% , exportaciones que representan una octava parte de toda la nación y unas cifras de consumos energéticas que emparentan, medioambientalmente, a ambas ciudades. Con la salvedad de que la china es una selva de edificios de viviendas de 30 a 40 plantas muy alejada del paisaje barcelonés.
La firma se remató con la tradicional entrega de regalos institucionales, que en el caso de Barcelona dieron en la diana. La camiseta del Barça que entregó Trias hizo que Xu Qin exhibiera su mejor sonrisa. Al parecer tiene una pared de su domicilio llena de fotos del equipo.
Por la tarde, la delegación visitará dos de las principales empresas chinas, Huawei (un aliado esencial de cara a la capitalidad de Barcelona en telefonía móvil) y BYD, la compañía que desarrolla los buses eléctricos a prueba en la capital catalana.