Érase una vez una callejuela estrechita y sin apenas luz pero en la que los vecinos cada noche bajaban las sillas para tomar el fresco y conversar bajo los balcones repletos de geranios. Ese ambiente cálido del Raval de antaño es lo que quiere revivir el festival Paso de Zebra. Por segundo año consecutivo, la cita multicultural cierra hoy las calles de Carretes y Vistalegre para poder convivir en un entorno festivo, propagar el ambiente bohemio, dinamizar la cara más artística y promover el activismo económico y social del antiguo Barrio Chino.
La calle de Carretes llena de paseantes en la primera convocatoria del festival Paso de Zebra, el año pasado. MUCHAFIBRA
Información publicada en la página 37 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 18 de junio de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
Música, bailes, perfomances, desfiles de moda, talleres de costura, tertulias, una exposición de fotos antiguas, mercadillos, poesía y propuestas infantiles se apropian hoy, hasta las 10 de la noche, de estas dos callejuelas que, desde ayer, lucen alegres macetas en los ventanales.
Virginie Verrier es diseñadora, activista cultural, directora del centro de experimentación textil Muchafibra y el alma de Paso de Zebra. Hace 15 años que vive en el Raval, desde que se trasladó de su Francia natal a vivir a Barcelona para estudiar Bellas Artes. «Recogemos las buenas tradiciones, como la de sentarse a hablar en la calle o bailar, y las fusionamos con la diversidad de nacionalidades y originalidad de culturas que hoy conviven en el barrio. Dejar lo limpio y quitar lo sucio», concreta Verrier sentada en su taller, en el que imparte clases de costura a prostitutas. Tejer, para ella, es un arte que traspasa el sentido del tiempo. Por ello, una de las propuestas de hoy es confeccionar dos tapices.
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