La comarca del Baix Llobregat le va a dedicar este año unos 700.000 euros a su particular guerra contra el mosquito. El que sea. El culex pipiens, de picadura nocturna, el insaciable ochlerotatus caspius, que busca sangre de día y de noche, y, sobre todo, el aedes albopictus, más conocido como el mosquito tigre, del que recientes estudios han revelado que tiene una especial predilección por los humanos. Al control de la plaga se le va a dedicar más o menos la misma inversión que en el 2011. Hay razones para no bajar la guardia, aseguran los biólogos del Servei de Control de Mosquits (SCM) del Baix Llobregat.
Información publicada en la página 35 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 22 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El argumento de mayor peso es sanitario. Las hembras de mosquito (los machos no chupan sangre) son potencialmente transmisoras de enfermedades temibles. De momento han sido episodios aislados, pero en Italia y Francia ya se han certificado en los últimos años contagios de dengue y chikungunya a través de picaduras de mosquito. No se trata de alarmar, pero el Baix Llobregat sería la Calcuta de este díptero si no fuera por la guerra anual que le declara el SCM.
El segundo argumento, aunque pueda parecerlo, no es de menor peso: son muy molestos. Una prueba de ello es que este año la Zona de Actividades Logísticas del puerto de Barcelona ha pedido ayuda al SCM ante las quejas de los trabajadores de las zonas más cercanas al río.
Contra la plaga, el SCM recurre literalmente a la guerra bacteorológica. Un científico israelí descubrió en su día que las larvas de mosquito no sobrevivían al ataque del bacillus thuringinesis israelensis, así que todo consiste en regar las acequias y las aguas estancadas con ese remedio natural, inocuo para el resto de las especies. Solo en casos excepcionales se recurre a las fumigaciones con insecticidas, tan comunes antaño.
Eso, no obstante, vale para el mosquito común y la mayor parte de las especies, pero el mosquito tigre es especial. Este insecto invasor (el primer ejemplar de la península fue descubierto en el año 2004 en Sant Cugat) cría demasiado a menudo en lugares insospechados (en el cuenco de un tiesto, en una lata olvidada, en un desagüe en desuso...), de ahí que el control de la plaga dependa más de la colaboración ciudadana que del arsenal del SCM.
ESTRENO DE PESADILLA / Del mosquito tigre conviene saber tres cosas. La primera es que su picadura es una pesadilla si no se ha sufrido antes el ataque de esa bestia. Con el tiempo, uno se acostumbra. Roger Eritja, biólogo del SCM recuerda que la primera vez que le picó un mosquito tigre la hinchazón le duró tres meses. «Ahora, a la media hora ya mejoro».
La segunda cosa a saber es que más pronto o más tarde todo el mundo sufrirá ese dolor. ««El mosquito tigre jamás retrocede. Si conquista un lugar ya es imposible deshacerse de él», avisa Eritja.
La tercera es sorprendente. En el año 2005 el SCM realizó un interesante trabajo de campo. Colocó una trampa y atrapó a varias decenas de mosquitos de distintas especies. Después, con paciencia, se seleccionaron aquellos que aún tenían sangre en el abdomen. El propósito era saber a qué animales habían picado antes de caer presos. Los análisis de ADN revelaron una dieta variada. Había de todo. Animales de granja, pájaros, reptiles... La excepción eran los mosquitos tigre. Todos los ejemplares capturados en aquella trampa habían atacado a humanos.