El frente litoral de Badalona se ha lavado la cara. Ahora sí que el paseo Marítim de la ciudad hace honor a su nombre, pues se ha convertido en un lugar de disfrute para los ciudadanos, que lo han hecho suyo en un tiempo récord. Si se camina estos días por los 1.200 remozados metros que separan la calle del Mar y el puerto, lo que más se escucha son, sin duda, piropos. «La vista ha quedado preciosa. Vivo aquí desde hace cuatro años y saco a pasear a mi perro a diario y antes por aquí no se podía ni caminar», comenta el vecino Oriol Mateu. «La playa estaba antes, es verdad, pero el acceso estaba imposible», dice Ana Maroto, quizá en referencia a la contradicción que suponía vivir en pisos caros frente al mar con accesos por caminos de tierra. «Arreglar esto era una reivindicación histórica y lo hemos conseguido. Badalona se lo merecía», añade orgulloso Miquel Soler Batlle.
Algunos paseantes, en el tramo del paseo Marítim cercano a la estación, el viernes por la tarde. MÒNICA TUDELA
Información publicada en la página 316 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 06 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Entusiasmo compartido
La euforia vecinal es compartida por el alcalde, Xavier García Albiol, del PP. «Ha sido una sorpresa. Los vecinos lo han convertido en sitio de referencia en muy poco tiempo. Normalmente hace falta esperar más para que eso ocurra. Lo han hecho suyo desde el primer día», asegura. El nuevo paseo, que ha supuesto una inversión de 9,5 millones de euros a cargo del Ministerio de Medio Ambiente, parece que ha cambiado también las costumbres de la gente de Badalona. «Hay más gente. Antes parecía que los vecinos se quedaban todos en la Rambla, como si fuera el único sitio para pasear, y ahora no, ahora bajan hasta aquí». Son palabras de Pepita Pla Diloli, que regenta el centenario restaurante El Pescador y la adyacente La Terrasseta del Pescador.
García Albiol confirma este extremo: «La reforma ha servido para vertebrar a gente de barrios de toda Badalona. Antes, el lugar por excelencia para pasear era la Rambla, pero que bajara gente de ciertos barrios costaba. Existe la percepción de que la Rambla es de la gente del centro. El paseo de la playa, en cambio, parece que es más de toda Badalona».
El flechazo con la zona, que poco tiene que envidiar a otros paseos marítimos catalanes, ha traspasado las fronteras del municipio. «Venimos del pueblo a ver el paseo y a conocer al mono», asegura un visitante. «El mono» es el simio de las etiquetas de Anís del Mono, al cual se ha dedicado una estatua a la entrada del Pont del Petroli. ¿De qué pueblo vienen? «De Barcelona. Del pueblo de aquí al lado», dice con retranca. «Sí, nos consta que gente de fuera también viene. Especialmente vecinos de Santa Coloma, El Masnou y Barcelona», comenta el alcalde.
Más vida comercial
La reforma del paseo también ha servido para animar un poco la vida comercial, que era inexistente, especialmente en el tramo más alejado del centro, donde hace meses era imposible encontrar un local abierto a ese lado de la vía del tren. Ahora algunos bares y un pequeño súper indican que la cosa empieza a cambiar. Eso sí, antes de las diez de la mañana, todo cerrado. El ayuntamiento asegura que todos los locales están ya alquilados y que velará por mantener el orden en el paseo. Así, por decreto, cualquier bar con terraza deberá «cumplir con unas normas de estética. Nada de que cada uno haga lo que quiera», dice Albiol.
La reforma ha supuesto la instalación de un doble pavimento (de madera, cerca de la playa; de hormigón, en el lado interior), un carril bici y pasarelas adaptadas en la arena. Cinco chiringuitos cuadrados de madera sustituyen a los antiguos, redondos. «Hace 10 años que trabajo aquí. Antes todo era campo, estaba vacío. Ahora hay más gente, cosa que el negocio siempre agradece, y más con la crisis», comenta Juan Fernández, del chiringuito La Playa del Coco. El único pero que se escucha es la falta de aparcamiento. «La zona tiene ahora un caliu especial, con las palmeras. Pero enseguida se llena el párking. Pero, claro, parte del nuevo paseo está donde antes aparcaban los coches», reflexiona Manel Ruiz.
En este paisaje de postal aún faltan algunos detalles. Cerca del puerto de la Marina está pendiente la construcción definitiva de la pasarela que une la ciudad con el puerto y que prolonga el paseo hasta el final del espigón. «Era una pena que el paseo acabara con una pared», comenta García Albiol. Ahora se puede cruzar por una pasarela provisional. Cerca también se ubicará el Museu del Còmic i la Il.lustració. Y justo al lado se trabaja en un nuevo edificio de 120 pisos que estarán listos a principios del 2014.